El prestigioso multi-instrumentista Marcelo Moguilevsky llega a San Juan a presentar por primera vez un espectáculo personal, intimista y cargado de vuelo poético con la obra musical denominada "Buey Solo". El artista rosarino llevará al escenario del Teatro Municipal (hoy a las 22) su última creación. Anteriormente, el compositor actuó en varias oportunidades en la ciudad con su grupo Puente Celeste. Pero esta vez estará solo para compartir su primer CD y DVD homónimo al título del show. "Mogui" como lo dicen sus colegas y amigos, comenzó a los 6 años a tocar la flauta. Se desempeña como instrumentista, compositor y docente. Integra el Directorio del Fondo Nacional de las Artes y ha recorrido con su música el país y sus conciertos llegaron a los teatros más importantes de Europa y Estados Unidos. Domina el saxo, clarinete y clarinete bajo, flauta dulce, armónica, duduk (flauta armenia), gaita y piano. Previamente a su función de esta noche, Marcelo habló con DIARIO DE CUYO. (Las entradas anticipadas a $40 se adquieren de 9 a 13 en boletería del teatro (Mitre 41 este). A la hora de la función valdrá $50).
– El concierto tiene un cruce con la poesía. Hay interacción con la literatura y la música pero también mucha improvisación. A lo largo de una hora y diez, llevo mis ideas generadas desde el estudio y las termino de completar junto a los espectadores en el momento de la función. Trabajo con una lupera, una repetidora con siete pedales que hace secuencias o capas melódicas que se van superponiendo y alternando al ritmo físico de mi pie, más otras notas que toco independientemente con otro instrumento. En cada concierto que vengo haciendo, siempre resulta diferente. Porque hay un 50 por ciento de música pensada y prevista ante otro 50% de improvisación.
– A diferencia con otro trabajo anterior que hice con poemas de Julio Cortázar. Esta vez trabajo textos literarios de Borges, de Calvino, Tanizaki, un poeta japonés muy bueno y Mankel. Los integro como si fueran una película.
– Buey Solo es un ensayo sobre la soledad, pero no en el sentido del padecimiento de un ser humano en solitario, sino de aquella soledad del artista que necesita para crear y constituir su mundo expresivo propio. De alguna manera, llevo al escenario mi emoción más íntima que viene gestada de mi estudio de grabación de mi casa en completa soledad. Cuando hago una música de películas, una obra contemporánea, o cualquier melodía, voy construyendo un mundo propio con sus reglas y sus límites.
– Absolutamente. Creo en verdad, que lo más honesto que tengo para ofrecer, es compartir con la gente mi mundo cotidiano de la música. Y mostrar mis textos, mi pasión por la literatura, adoro la plástica y la interacción de los lenguajes de las distintas artes.
– Sin duda que sí. Desde mis 6 años que comencé a tocar y al llegar a los 30, mi entrega por las demás artes. Ya tengo 52 y gracias a la música pude conocer el mundo, pasear por los museos, meterme en otras culturas, otras estéticas. Todo eso se plasma en este espectáculo que por primera vez en mi vida estoy logrando. Estoy muy contento de llegar a San Juan con varios propósitos. Es apasionante volver a San Juan. Estuve dando talleres en el Teatro Municipal, trabajando con Andrea Terranova y Javier Gómez, con quienes son mis aliados ahora y tuve lindas experiencias. Me ayudaron a ponerme en contacto con muchos músicos de la zona. Conocí al luthier Nelson Videla en el Encuentro de Contrabajistas, que además estuvo formidable. Voy tomando un cariño especial a San Juan, por su belleza natural y por la calidad y calidez de sus artistas.
– El viento es mi familia. Es tal vez lo que le sucede a los guitarristas que no se despegan de las cuerdas. Cuando me metí desde chico con el cicus, la flauta, la quena y el saxo, ya quedé para siempre prendido del instrumento de viento. Experimento mucho el placer sonoro de las piedras, las conchas de los caracoles, de la armónica. Esos sonidos son parte de mí.

