A punto de salir el video de Musas, tercer corte de difusión de El Mezcal y La Cobra, su reluciente disco, Fernando Ruiz Díaz toca suelo sanjuanino el próximo viernes (ver aparte). En medio de una extensa gira que lo tendrá en la ruta hasta mediados del año que viene y como una fuente de energía que se traslada en el tiempo, el cantante dialogó con DIARIO DE CUYO desde una de las habitaciones del Bristol Condominio de Mar del Plata.
El accidente automovilístico de su hermano Gabriel con quien fundó Catupecu Machu hace 18 años, forma parte del presente y el futuro de la banda "hasta que estiremos la pata", como dice el músico que no puede evitar toparse con el nombre de Gustavo Cerati, en su boca; para él, el proceso que vive el ex Soda Stereo es muy similar al que atravesó su hermano.
– ¿Cómo siguen transitando los Catupecu la ausencia de una de las piezas elementales del grupo?
– Fue muy difícil, es el suceso que cambió nuestras vidas. A veces, los cambios son para bien, pero a veces no. Se nos sumó algo que nos gustaría que no esté sumado, pero ya que se sumó hay seguir haciendo música, ya que Gabriel es música y es agua que fluye, y nosotros nos dedicamos a fluir…
– ¿Gabriel continúa en rehabilitación?
– El 31 de marzo se cumplieron 6 años del accidente y hace 2 años y medio que salió del Instituto Fleni, donde estuvo internado. Se rehabilita de a poco, a veces habla, pero le cuesta porque se da cuenta que uno no le entiende, pero él se ríe, te abraza y mi mamá está abocada a él.
– ¿Ya puede moverse?
– Está bien físicamente, pero como fue muy fuerte el daño en el cerebro, tiene ciertos controles que no puede manejar. Lo que vivió fue parecido a lo de Gustavo Cerati. Si bien, son cosas diferentes, los orientales dicen que cuando tenés una cosa así, venga de adentro o venga de afuera, es lo mismo. No sé si serán parecidos sus viajes, los contarán ellos ¡y Dios quiera que puedan hacerlo!
– Tiene que haber sido terrible para ella…
– Es increíble, tanto como mi viejo que falleció en 2003 y por suerte porque no hubiese podido llevar lo de Gaby, calculo que lo debe estar cuidando también desde algún lado. Mi mamá tiene una fortaleza enorme, una vez la vi llorar a solas y apenas me vió se secó las lágrimas para que no la viera, ella es hija de piamonteses, una persona muy fuerte.
– ¿Pensás que son situaciones que el destino ya tiene marcadas?
– Hay muchas cosas que uno maneja hasta donde puede y muchas que no, hablando de eso, lo de Gabriel fue manejando. La verdad no sé, llegué a un momento en el que ya no sé si fue cosa del destino o no, como cuando se te queman todos los libros, todas las sabidurías, todas las religiones, todo…
– ¿Cuál fue tu impresión de Cerati cuando lo visitaste en la clínica?
– El viaje de Cerati es parecido al de mi hermano y, justamente, estaba pensando en ir a verlo. Obviamente que cuando las personas están en ese estado, está clarísimo que están ahí; sino estuviesen ahí, no estarían vivos. El cuerpo no es una máquina, su energía está presente, no es que yo la sentía, sino que está ahí. El cerebro es uno de los instrumentos más importantes del cuerpo, la ciencia y la medicina llegan hasta un punto después del cual ya pueden explicar o entender. Los hombres podemos hacer robots pero hay cosas que no podemos explicar.
– ¿Si pudieras volver el tiempo atrás que te encargarías de remediar?
– Las cosas son como son y como fueron, incluso el pasado me parece un recuerdo de lo que me parece que vivimos. Pero, en este caso, si me gustaría volver el tiempo atrás para ver a mi hermano bien, poder separar esos diez centímetros para que el auto no chocara con el árbol; también para que Gustavo estuviera bien y que Spinetta viviera.

