Anoche, la primera obra que subió a escena en el marco del "30 mil…" fue Número 8, del reconocido director cordobés Luciano Delprato, quien el año pasado participó de la Teatrina, aunque no mostrando su producción. Nuevamente en San Juan, dialogó con DIARIO DE CUYO sobre el teatro independiente.

"Creo que en San Juan hay una producción muy buena, muy diversa; y que son importantes los años que han pasado, que consolidaron las experiencias y potenciaron búsquedas, alejadas de las estéticas dominantes", comentó el teatrero, para quien es visible una identidad sanjuanina. "Hay una búsqueda notable, es un teatro muy interesado en diferenciarse del teatro porteño consolidado en los "90, y del teatro tradicional de provincia en Argentina, de elencos vocacionales volcados a obras de repertorio", expresó el artista, que recorre escenarios de todo el país. Y en esa línea, la batuta de "Organización Q’ subrayó que los teatreros no deben estar pendientes de la taquilla, sino concientes de que su rol es ser "propalador de otras voces".

"El teatro independiente se hace para minorías y no hay que renegar de eso. Yo estoy orgulloso de trabajar para los márgenes. Uno a veces navega aguas oscuras en la estética, generando campos poéticos diferentes al los del cine y la tele; pero hay que tener en claro que en una democracia las minorías son indispensables, y que hacer cultura para minorías no significa que no tenga sentido", opinó. Y fue por más: "Hay que sostener estéticas que uno sabe que no tendrán una recepción masiva, no trabajamos para eso. El rol del teatro independiente es mostrar otra mirada, y por ser alterna, la que no reina, siempre va a ser para minorías. Si entrás en la lógica de la especulación, entrás en la lógica del teatro comercial, de las matrices, y ahí nos volvemos obsoletos, porque perdemos nuestra función en la sociedad, la esencia del teatro independiente. Luego, si hay aspiraciones de éxito comercial, cualquiera tiene el derecho de buscarlo, a conciencia. De hecho al teatro de provincia le haría bien que haya aventuras comerciales que sí puedan competir y en igualdad disputar ese público que no siempre es teatral, sino más bien devenido de la tele".

Así definido, para Delprato el apoyo del Estado a esta actividad es fundamental: "Históricamente y en todo lugar del mundo, no existe teatro independiente sin apoyo estatal. Enormes figuras del teatro de arte europeo no hubieran existido de otro modo", expresó. "Debemos saberlo a la hora de exigir, pero también saber qué estamos en condiciones de ofrecer, qué servicio damos y no sólo esperar que el Estado ponga plata para cumplir nuestros sueños individuales", acotó, no sin diferenciar que una cosa es el apoyo del Estado y otra trabajar para él. ¿Qué pasa si la propuesta no comulga con el Estado? "El apoyo tendría que seguir. Un Estado maduro debería estar orgulloso de eso", concluyó.