Es actor, director y docente teatral. Claudio Tolcachir posee una vasta experiencia en los escenarios y trabajó con prestigiosas figuras del medio: Lito Cruz, Norma Leandro, Silvina Katz, Diego Kogan, Mauricio Kartún y Enrique Pinti entre otros. Tuvo una participación en cine y también en exitosas tiras de televisión como Chiquititas, Buenos Vecinos y ¿Dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar? Creó el grupo de teatro llamado Timbre 4 que nació en el fondo de su propia casa. Desde ese espacio produjo y dirigió numerosas obras. Aunque no pueda venir a San Juan por compromisos profesionales, sí lo harán los actores de "Tercer Cuerpo", pieza creada por él, que esta noche inaugurará el 30.000 Festival de Teatro por la Memoria (ver aparte).

"Es una obra cuyos personajes sienten que algo falta en sus vidas y esto refleja un poco cómo se vive en Buenos Aires, de gente apretujada pero muy solitaria. Ojalá que conmueva a los sanjuaninos, porque es profunda y tiene un humor ácido. Hay personajes frágiles y torpes porque todo lo que hacen les sale mal", comentó desde Buenos Aires el dramaturgo, en charla con DIARIO DE CUYO.

– ¿Cómo ves el desarrollo del teatro independiente actualmente?

– Es muy fuerte, al menos aquí en Buenos Aires hay cerca de 400 espectáculos cada fin de semana para 20, 30 o 100 espectadores. Nosotros vamos probando, arriesgando, experimentando, investigando. Si uno no hace teatro no aprende, o mejor dicho, el teatro se aprende haciéndolo.

– Pero lleva también sus costos.

– Con la acción del INT, la cosa está con mucho movimiento, sobre todo para conseguir subsidios. Pero lo más difícil es lograr aprender cómo ganarse al público. Hay que inventar maneras de que más gente vea teatro. No es cuestión de estrenar y listo, hay que trabajar para la gente.

– ¿Cómo formar a un espectador para que vea teatro?

– Cada obra que desarrollamos lo hacemos en función de que el público lo entienda, la disfrute en todo sentido, que le interese, que se ría, que llore. A mí no me sale un teatro para gente exclusiva, sino para aquellos que van por primera vez a una sala. Hay que conectarse más con el espectador y abandonar la idea de que si salimos promocionados en el diario, más butacas llenamos.

– ¿Qué panorama percibís en el país?

– No estoy en condiciones de dar una opinión porque de lo contrario, yo sería deshonesto. Tendría que conocer muchísimo más, no hay que cometer el error de que Buenos Aires es el centro total del teatro. Sé que es difícil generar y mantener un espectáculo que convoque durante mucho tiempo. Pero lo veo como un desafío, si en alguna pequeña ciudad se lograra construir un fuerte polo cultural, resultará fantástico. Lo bueno que tiene el teatro independiente es que trabaja con la pobreza. Si no tenés recursos económicos, los inventas de cualquier manera. No hay que resignarse y dejar al teatro para unos pocos, para los amigos o los invitados, se debe ir por más.

– ¿No estás pendiente de la crítica?

– Obviamente importa que hablen de mí y de lo que hago, sin embargo, no me modifica. Es muy valioso tener difusión y salir en reportajes. Pero no trabajo para ser famoso. No creo que eso sea un fin en sí mismo. Hacer teatro no significa que ganarás mucha plata o fama, se busca otra cosa diferente.

– ¿Entonces es válido que se vea al teatro como entretenido?

– Yo creo que sí, que el teatro debe divertir, pero tiene que ser entretenimiento entendido de manera profunda. Tiene que ser conmovedor, que pueda modificarte como persona, que pueda transformarte. Te tiene que dejar distinto de como entraste.