Empezaron su carrera en 1994 en Mar del Plata y desde entonces han grabado once discos en los que se destaca la belleza de sus melodías y el cuidado y profundidad en las letras que hacen a las canciones. Pasó mucho tiempo desde que la rompieron con su gran hit ‘Brujería’, ‘Campanas en la Noche’ y ‘Algo’; pertenecientes al disco Armando Camaleón. Hicieron furor en los escenarios más importantes del país, incluso aquí en San Juan. Después de una extensa gira y un megarecital brindado en La Trastienda, Los Tipitos tomaron el avión para tocar en la Fiesta de la Empanada Sanjuanina 2013. Su vocalista y alma mater del grupo, Raúl Ruffino habló con DIARIO DE CUYO sobre el presente de la banda y el nuevo trabajo discográfico llamado ‘PUSH’.

– Un año movido que termina con nuevo disco y nuevos hits. ¿Esto refresca la propuesta de la banda?

En parte sí porque nos motiva a seguir aportando nuevas creaciones, pero con la misma sintonía de siempre. Esta noche llegaremos para presentar PUSH y mostrarles ‘Viaje interminable’, ‘La ley de la ferocidad’ y ‘Apostar al amor’, en el que saldrá otro video dentro de poco. Pero tampoco faltarán todos nuestros clásicos para el gusto de la gente.

– Sacaron nuevos videoclips ¿Cómo estuvo la experiencia?

– No somos muy dados con el lenguaje audiovisual. En otros trabajos anteriores nos involucramos bastante pero no salió bien como esperábamos. No tuvimos la repercusión que queríamos. Y nos dedicamos más a tocar. Pero ahora, nos volvimos más actores y dejamos que los idóneos se hagan cargo de esto. Trabajamos con Carlos Oliván un gran director que entiende muy bien el lenguaje del videoclip y tiene buenas ideas. En estas canciones se pueden sacar varias interpretaciones. Componemos los cuatro, hay muchos mensajes a la vez, cada uno le imprime su vivencia y su toque más poético.

– ¿Cómo resultó vestirse de gauchos?

– Nos divertimos mucho, nos encantó la idea. Queríamos hacer como un western gauchesco a lo ‘Aballay’. Nos gustó mucho la idea, porque soy chaqueño y vengo de una escuela de folklore empecé tocando el bombo, la guitarra y la danza. Los impresioné mucho con eso, porque en los espectáculos que hacíamos en la calle, había mucho folklore en mí. Vestirme como gaucho fue como volver a mi primera casa. Una experiencia muy divertida.

– ¿Cómo fue que te entregaste por completo al rock?

– Sin perder lo criollo por dentro, siendo adolescente me interesé por la onda de Sui Generis. Mi amigo Gustavo Villalba fue muy despierto, me dijo que había compuesto una canción pero me mintió. Y yo le creí, pero sin darse cuenta él me hizo ver que soy capaz de escribir una canción también. Si él lo hizo, ¿Por qué yo no puedo? Ahí empecé a componer chacareras y con el tiempo cambié de bando naturalmente. Aunque hoy como adulto vuelvo a inspirarme en los ritmos criollos.

– ¿Es común encontrar un cruce de estilos que dejan entrever algunas de tus canciones?

– Síà antes éramos más histriónicos. Desde Divididos para acá y con Eruca Sativa, hay folklore en el rock mucho más que antes y me parece muy bien. Nosotros no tenemos un perfil completo de eso, pero a veces le damos un guiño.

– Sea uno u otro ritmo, es música argentina de todas maneras.

– Totalmente. Hay una identidad única en el rock argentino, como también en el folklore. Por ejemplo, el Flaco Spinetta es incopiable y es una marca distintiva en el rock internacional. El folklore, en cambio está más arraigado a la tierra. Por eso me parece que el rock se acercó al folklore por el asado y el vino.

– ¿Qué percibís de la tendencia actual del rock nacional?

– Aparecieron bandas con excelentes cantantes, destacables letras y suenan con muy buen nivel como Primer Vuelo de Neuquén, Pablo Dacal, Lucio Mantel, Eruca Sativa. Todos ellos están explotando ahora y creo que el rock está perfilando un cambio importante en toda Latinoamérica. Todavía son muy jóvenes, en este país se necesitan diez años de trayectoria, mínimo, para que te escuchen.

– Al igual que lo sufrieron los antepasados de ustedes.

– Sí totalmente, estamos muy influenciados por Charly, Fito, Gustavo Ceratti, Calamaro, nosotros hemos tomado la posta. Nos sentimos muy cómodos y todavía hay mucho por desarrollar.

– ¿Qué cosas disfrutas de las giras?

– En nuestro micro somos como una familia, me encanta viajar, salimos a veces a comer por ahí y conocer cada ciudad con su arte culinario, como también llevarme muchas artesanías. Soy un agradecido de mi profesión respecto a eso, un día estoy en la montaña, otro estoy en el mar. Mis chicos quedan acá, es un trabajo solitario. La familia debe amoldarse a esto, tiene que entender esto, sino no se puede. Mi mujer -ella pinta- me conoció así y está chocha, me cuida las chicas y la casa cuando no estoy. Es mi aliada atenta al gatito y a la escuela de las nenas.

– ¿Qué futuro proyectás para Los Tipitos?

– Me gustaría grabar diez discos más, seguir divirtiéndonos. Si perdemos eso, ya no habría sentido de continuar. Pasamos por varias crisis, pero siempre nos unió el amor por lo que hacemos, que es la música.