Un artista que se tuvo que reponer a varias tragedias personales, como la muerte de su hermano -el carismático Federico a causa de Sida- o tener que soportar el dolor de no ver nunca más a Jorge, su otro hermano secuestrado y desaparecido por la dictadura cívico-militar de 1976. Conoció la gloria y la pérdida, pero siempre se mantuvo en la misma línea profesional. Marcelo Moura vuelve a San Juan para ofrecer esta vez un show íntimo. Canciones como ‘Luna de miel’, ‘Amor descartable’, ‘El agujero interior’, tributos a Gustavo Cerati, Fabiana Cantilo, Abuelos de la Nada, GIT, Spinetta y otros clásicos hits del rock nacional de los ’70 y los ’80 serán parte del menú este fin de semana. DIARIO DE CUYO charló con el tecladista y cantante acerca del presente y su renovación como solista.
– ¿Se puede hablar de un Virus versión 2016?
– En estos momentos, estoy inmerso en mi disco solista (‘Disculpen la demoura’) que salió hace cinco días. Estamos preparando la presentación en Buenos Aires. Tengo la cabeza hecha un ocho, no tengo tanto tiempo de pensar, pero siento mucho placer. Sin embargo, cada vez que me pongo a tocar como Virus siento un placer maravilloso. Tocamos ‘Luna de miel’ como si fuera la primera vez. En mí hay una necesidad artística que empezó con ‘Choque’, luego siguió el libro que escribí y esto es como una bisagra en mi vida. Mi gran desafío fue resolver cómo hacer que Virus continuara, reemplazando a Federico. Sabía que me costaría tiempo e inconvenientes. Me siento muy cómodo ahora.
– ¿Te consumía siempre actuar en función de lo ‘retro’ y postergar tu figura artística para otra ocasión?
– Sí, lo que pasa es que Virus quería hacer cosas nuevas. Pero la gente tenía sellada a la banda en el recuerdo. Con ‘Choque’ hubo cinco temas nuevos de estudio y ninguna radio los pasó aunque ponen los temas clásicos. Uno debe aceptar también que la gente que sigue a Virus quiere eso. Por otro lado, puedo canalizar mis necesidades artísticas como lo hago ahora. Eso me provoca renovarme, de elegir yo las cosas que me gustan.
– ¿Te cuesta salir de la comodidad a la hora de hacer nuevas canciones?
– En mi casa está lleno de anotadores, lapiceras y púas por todos lados. Todos los días antes de acostarme, me paso escribiendo unas horas. Se trata de perseverancia y por arte de magia viene de golpe, se destapa un caño y voló la idea que tenía atravesada en la cabeza. Así empiezo a encontrar mi lenguaje, dejo de hacer cosas obvias que todo el mundo quiere escuchar. No me pongo límites y eso me hace más expresivo. A veces no es fácil. Incluso hay cosas que escribo que se me enojan en la agencia, pero yo digo lo que pienso, no lo que me conviene. Muchas veces voy en contra de mis intereses.
– ¿Y qué consecuencias te trajo?
– Muchas veces en la agencia me dicen que sea diferente, que me mantenga distante con la gente. Y no lo hago. Me pongo a bailar cuarteto con la gente, soy igual que todos. Estoy en contra de aquellos artistas que reniegan de los medios, no me preocupa mucho si Santiago Bal se separa de Carmen Barbieri o que Andrés Calamaro y el Indio Solari digan que son los ‘antisistema’ supuestamente. El sistema se combate combatiéndolo no desde la comodidad de la piscina de tu casa. Veo recitales que los artistas los bajan en una combi con guardias de seguridad como si fuera Michael Jackson, eso no sirve. En cambio sale un chico me da un abrazo y me dice ‘Marce, ¡qué disco sacaste, me vuelve loco!’. Me interesa ese cariño.
– ¿Te impactaron los polémicos dichos de Starc sobre Spinetta?¿Creés que fue mal interpretado?
– Cuando lo leí me produjo un dolor enorme, para mí el Flaco fue mi norte en toda mi vida y es un tipo ejemplar. Nadie se muere por fumar marihuana, sino por el cigarrillo. Pero en definitiva era algo de su vida privada. Cuando una persona tiene exposición pública y si no es novato, en una charla de dos horas para una nota, tiene que ser consciente que si dijo una pelotud**s, puede ser titular de un diario. Starc me consta que es muy buen tipo, pero me extraña que haya sido tan infantil a esta altura del partido con esto, porque le hizo mucho daño a su familia y a todos los que amamos al Flaco. Todos nosotros lo tenemos en la categoría de un ángel y que te lo bajen así nos destroza. Me pareció extraño que un hombre de tanto tiempo en el medio pueda cometer semejante error de decir esa barbaridad.
– ¿Vos, te sentís consagrado como músico?
– Con absoluta honestidad, vivo el día. Si dejo de cantar, tendré que pedir laburo como cajero en Cotto. Nunca traicioné mis principios y mis códigos, no negocié con nadie. Veo en cambio a otros músicos que de golpe se forraron de plata, por tantos negociados que hicieron, pero sé que no me llegan ni a los tobillos. No los envidio en lo más mínimo. De hambre no puedo morirme. El dinero es la droga más peligrosa de todas. En la calle no me piden autógrafos, me dicen gracias con la mano en el corazón. Por eso me gusta estar con ustedes cuando hago recitales en San Juan o Mendoza… Cuyo es mi debilidad. La paz de su gente, los paisajes, las montañas, eso me cautiva. Más allá de mi condición de artista conocido, el trato y la simpleza es mucho más valioso que la plata.

