Un cuento chino se quedó con el Goya al mejor film iberoamericano, el domingo pasado en España. Todavía no cae de tanta felicidad; sin embargo, su director, Sebastián Borensztein, aseguró ayer que "fue una sorpresa" ganar este galardón por el que se midió con la cubana Boleto al paraíso, de Gerardo Chijona; la mexicana Miss Bala, de Gerardo Naranjo, y la chilena Violeta se fue a los cielos de Andrés Wood.
Es "una gran alegría, un gran cierre de ciclo", indicó el realizador, quien agregó que este premio "abre camino: la película está en la cartelera en Francia, Alemania y se estrena en abril en Italia". En radio Mitre, Borensztein sostuvo que "lo más lindo de todo esto es representar a Argentina en materia de cine. La verdad, honestamente. Me hubiese gustado estar allí (por Madrid, donde se realizó la ceremonia) para decirlo, pero no pude estar".
¿Si esperaba el triunfo? El cineasta respondió que: "Al 25 por ciento, porque había cuatro películas que competíamos por el mismo premio".
"La película nació de la noticia real de la vaca que cayó del cielo y hundió un barco. Vi la noticia publicada en Clarín en 2005: una coincidencia única, toda una imagen". "Guardé toda esta historia hasta que la refloté al momento de ofrecérsela a Ricardo (Darín, el protagonista). Tenía ganas de hablar de ciertas cosas, como la secuela de la Guerra de Malvinas en un ex combatiente", prosiguió.
Borensztein reconoció que "el hecho de que Ricardo sea el protagonista ayuda muchísimo: enseguida, se interesaron productores locales y españoles" y acerca de la búsqueda de un actor chino, señaló que "increíblemente Ignacio Huang fue la primera audición que tomé. Me fui enloquecido".
¿Sus nuevos proyectos? "Mi fantasía es que alguien me invite a dirigir en televisión, pero tiene que ser algo que me guste mucho, me conmueva". Pero nunca se sabe: la puerta la dejo siempre abierta", aseveró. (DYN)
