Tiene más de tres décadas en el mundo artístico, con el humor como profesión. Casi el mismo tiempo pasó desde que estuvo casado con Carmen Barbieri, a quién hoy acompaña en una de las revistas más exitosas de las temporada. Es Beto César, "el ex que reemplazó al ex", como él mismo explica su llegada al elenco de Barbierísima, en medio del torbellino mediático que generó a fines del año pasado la separación de Barbieri y Santiago Bal. En la obra, que estrenaron en Mar del Plata este año, César participa en uno de los sketchs centrales con Carmen, donde hace de Cristóbal Colón y ella es su mujer.

Además del teatro, César fue confirmado como uno de los participantes de Bailando por un sueño 2012, en un importante desafío para el cómico que aseguró a DIARIO DE CUYO que ya comenzó a tomar clases de baile. "No soy Piquín pero me defiendo" anunció el humorista que tendrá a Barbieri como jurado, a su hijo Federico Bal como colega en la pista y hasta Ayelén Paleo (la vedette señalada como la tercera en discordia) podría sumarse a este intríngulis donde quedó enredado.

-¿Que significó Barbierísima para vos?

-Para mí, es estar otra vez en el candelero. Si bien soy un artista que trabajo hace muchos años, uno puede estar en el sube y baja, a veces más arriba a veces más abajo. Realmente a esta altura de mi carrera, que haya aparecido esto fue muy bueno. Carmen es la Tinelli del teatro, así que enseguida estas ahí, bien arriba… si tenés con qué sostenerte, ¿no?

– ¿Y qué hace falta para sostenerse en este ambiente?

-En el teatro vos no podes mentir, vos podes aparecer en televisión hablando barbaridades de otra persona, pero en el teatro estás vos solo y el público, ahí esta la verdad. No hay tantos artistas, somos muy pocos los que nos podemos subir a un escenario y encantar a la platea.

-¿Cómo viviste la exposición que dio la separación de Carmen y Santiago Bal?

-Era lógico que pasara lo que pasó, porque se iba Santiago y entraba un ex. Yo sabía de antemano lo que podía pasar, lo que no estaba en mis planes que yo le contestara a Moria Casan algo que había dicho y que eso motivara todo un lío. Yo no me peleé, yo la enfrenté cosa que nadie hace, desde el humor. Esa cosa mediática comienza cuando se prende la cámara y termina cuando se apaga. Igual voy a decir que Moria es una tipa sin cámara, siempre se lo dije.

-¿Sentiste que la relación que tuvieron te hizo defender a Carmen?

-No, no. Primero creo que Carmen es una persona suficientemente grande para defenderse ella misma. Y es cien mil veces más mediática que yo, yo soy nuevo en esto. Salí porque había cosas sobre mí que no me gustaban. Y salí también a alzar la voz porque salvo su hijo Federico, nadie la defendió a Carmen. Y los medios aún hoy dudan de que haya habido una tercera persona en toda esta historia. (NdR: En referencia a la infidelidad de Bal con Ayelén Paleo que denunció Barbieri). Había mucho dolor. Hoy el dolor está para adentro, donde debería estar, para los medios hay otra cosa, trabajo, una gira espectacular.

-¿Cuánto le sirvió el escándalo a la obra?

-No te ayuda ni te resta. Me parece que te deja en el oído de la gente. Pero si tengo que evaluar quién fue un detractor muy grande y una piedra en el camino fue Santiago Bal, fue el que peor habló de su obra, obra que dirigió. Sigue hablando mal de mí y yo lo que hago es defender todos los fines de semana, como coordinador que soy, que él cobre su porcentaje, mirá que dicotomía.

-¿Humoristas eran los de antes?

-Tenemos poco espacio, en mi rubro, que es el humorístico. No hay humor en la televisión argentina, todo el humor lo hacen los periodistas, los que manejan un noticiero que se hacen los graciosos. El humor no está hecho por profesionales hoy en día… (risas).

-¿Cómo definís tu relación con Carmen?

-De alguien que la conoce mucho, como pareja que fuimos, que la quiero mucho y también la critico mucho. Mi mujer dice que tengo que bajar un poco la mano.

-¿Cómo vivió tu familia que trabajaras con ella y todo el revuelo que causó?

-Sabíamos que iba a venir bombas y nos iban a atacar, para afectar nuestra estructura familiar. A mi hija, de 18, no le interesa. Sabe que es mi profesión y que tengo que trabajar. Mi mujer es más combativa y se ha visto hackeada. Se la está bancando piola, no sé por cuanto más o si ella va a iniciar alguna acción legal. A Carmen le duele que destruyan un hogar como a ella le destruyeron, y como no es verdad lo que digan, a mí me tiene sin cuidado.