Es oriundo de Santa Fe, se llama Ellery Rech, pero con la música recorrió Latinoamérica como Juan "Corazón" Ramón. El popular intérprete romántico que cosechó numerosos éxitos desde la década del "60, sigue rondando por los escenarios de todo el país celebrando sus 50 años de trayectoria con shows, presentaciones en radios y emisoras de TV.
Mantiene intacta su voz y su estilo particular que fascinó a varias generaciones con Amante aventurero, La noche, Cariñito, Háblame, Ata una cinta amarilla al viejo roble, entre otros numerosos hits. Y como lo clásico nunca sale de moda, Juan "Corazón" compartirá con los sanjuaninos un recital del recuerdo que será imperdible junto a los sanjuaninos de Adelmo y Los Iracundos por Siempre. La velada será esta noche en el Teatro Municipal (ver aparte). Antes de su visita a San Juan, dialogó con DIARIO DE CUYO.
– ¿Qué reconocimiento le gustaría recibir por estos 50 años con la música?
– Yo me siento enormemente agradecido de tanto cariño que me da la gente. No tengo ninguna petulancia para decirlo, pero esta carrera me permitió crecer y conocer el mundo. Aún sigo con unas ganas incansables de recibir el aplauso de la gente que me tiene presente a medida que pasan los años.
– ¿Trabaja en un proyecto nuevo?
– Se llama "Juan Ramón Hoy", es un disco que tiene nuevas canciones en las que incluyo una muy especial dedicada a Sandro. Saldrá en pocas semanas. Tendrá bachatas, baladas y clásicos de siempre que han vuelto a estar de moda como "El Mundo", que lo está interpretando Sergio Dalma y esa misma canción yo ya la grabé en 1966.
– ¿Por qué evocar a Sandro en este trabajo?
– Simplemente por dos razones, porque Sandro fue un gran amigo y compañero de trabajo que admiré muchísimo. Y segundo, porque suena muy bien. La canción se llama "Querido Sandro" y es muy respetuosa, la compuso Jorge Jeandet y me pareció el momento genial para agregarlo a este material.
– ¿Su idea de tener éxito reside en vender millones de discos?
– Hasta ahora me ha funcionado así, es el termómetro para mí. Sin embargo, la industria de la música está castigada, ahora funciona el rumor, el boca a boca, si aparece una canción nueva tarda en convertirse en un éxito. Las compañías discográficas hacían su negocio, nosotros los intérpretes poníamos la cara. Internet ayuda ahora un poco más para difundir nuestros mensajes y llegar lejos. Sin embargo, al disco no le veo mucho futuro, aunque las canciones para el público siempre estarán en sus manos.
– ¿Qué referentes le gustan ahora?
– Hay pocos, Arjona es muy destacado, pero me cuesta pensar en algún otro, porque ya no aparecen exponentes de carrera como José Luis Perales o Manzanero. En Argentina, el más prolífico para mí es Andrés Calamaro, me parece que hace una música popular interesante. Pero la música romántica al final de cuentas, no pierde vigencia, hay un público que lo recuerda y a jóvenes de hoy que le gustan bastante.
– ¿Cree que hay carencia de ciclos musicales de su estilo en TV?
– Me parece que a la televisión no les gusta lo que hago, no hay programas como los de Leonardo Simons, que fue un gran amigo y un excelente profesional. O como los de Silvio Soldán que nos dio lugar de forma maravillosa. Ahora veo, por ejemplo, Soñando por cantar, me parece muy bien y loable lo que se hace. Si bien es un formato que ya lo trabajo Roberto Galán en su momento, siempre hubo concursos para nuevos valores. Quizás de una provincia lejana, uno canta y de repente, la pega como pasó con Leo Dan y Yaco Monti. Fijate vos, a lo mejor de una pantalla de El Trece o de Canal 11 que lo ven millones de personas, no sale ningún ídolo.
– ¿Cómo conquistaron el corazón de un cantor romántico como usted?
– Mi señora (Isabel) es una compañera que cualquier hombre desearía tener. Durante una gira, actué en Perú y la conocí. Después me quedé a vivir allí. Fue como una mano de Dios que me dijo: "esta persona es para vos" y así, hace 35 años que estamos juntos.
– ¿Y le canta también en casa?
– (risas) Le canto todo lo que grabo porque ella es mi jueza. Ella determina si lo hago bien o no. Es mi jurado justo. (Risas) Radicarme en Perú fue un gran acto de amor. Y bueno después vinieron mis dos hijos y a su vez, los nietos.
– ¿Algo pendiente?
– Quiero encontrar otro éxito.
