Después de forjar una carrera en la televisión, donde el humor lo tuvo como protagonista, Miguel Ángel Rodriguez dedicó este año por completo a las tablas como parte del elenco de Toc Toc. La obra de Laurent Baffie que abordó la temática de los trastornos obsesivos compulsivos cautivó a los argentinos, sigue en cartel en la calle Corrientes en Buenos Aires hace cinco años y el jueves regresará a San Juan otra vez de la mano de Fundación Protea, en el marco de la tercera gira nacional.

A ese tren se subió este año el actor, que en tele dio vida a personajes entrañables como Roberto Sánchez (Son amores) y Tito Roldán (Los Roldán) y desde marzo encarna a Camilo, el taxista en la pieza teatral dirigida por Lía Jelín, donde además actúan Ernesto Claudio, Lara Ruiz, Maida Andrenacci, Verónica Piaggio, Diego Freigedo y Gabriela Litch.

Contento con su rol y el éxito de la obra, Rodríguez habló con DIARIO DE CUYO antes de su presentación aquí, donde estuvo en 2014 junto a Nazarena Vélez integrando el elenco de Los Grimaldi.

-A partir de la obra, ¿descubriste tus propios tocs?

-A todo el mundo le deben pasar algunas cosas, obsesiones. Pero me descubrí haciendo cosas como revisar la puerta del auto varias veces, pongo el volumen del televisor en número par, el número par en todo me llama más, lo prefiero. Por suerte, son leves, no molestan para nada en la convivencia (familiar).

– Ahora desde adentro, ¿cuál creés que es el éxito de la obra?

– Fundamentalmente un libro bien escrito, muy bien adaptado también y una gran puesta de Lía. Además funciona muy bien con el de boca en boca, es la gran publicidad; no ha fallado desde hace 5 años que está en calle Corrientes, y en los tres años de gira. Te das cuenta que es una publicidad que hace la gente entre ellos, "cómo no fuiste, tenés que ir, te reís desde que te sentás…", dicen y empieza una psicosis.

Fundamentalmente (el éxito) está en eso, además está bien actuada por todos lados, pero la base es un buen libro, saber si va a andar bien o no, no lo sabe nadie. Se llena en todos lados, gente que todavía no la vio, o también algunos que se fanatiza con algo y la vio dos veces. O no la vio conmigo y ahora la quiere ver.

– ¿Sentís que aportás tu propio publico a la obra?

– Y sí, un poquito sí. Está bueno también. No es que yo sea el rey de la boletería ni mucho menos, pero un público se agrega…

Además aunque cambie el elenco, sigue teniendo éxito.

-Ahí está el secretito también. No importa quién la haga, o más bien sí importa quién la haga, porque tienen que ser buenos actores y actrices, lo puede hacer cualquier buen actor. La obra es un relojito, un sistema que funciona de una forma y hay que tratar de subirse a esa velocidad que tiene.

– Tu personaje es uno de los centrales…

– Camilo es un protagónico importante. Porque lleva un poco el hilo conductor, se pone en el lugar de la platea, lo compuse desde el tipo que no le pasa nada, va obligado, y se burla del resto.

– Después de la función se les acerca gente que padece tocs, ¿será porque se sienten identificados?

– De tocs que son más delicados, claro, pero agradecen también cómo uno lleva la obra, porque tiene sus momentos de reflexión también y de mensaje al corazón, muy bien cuidado.

-¿Cómo sigue tu año?

-Hasta el 15 de noviembre con la gira, y retomamos el 16 de diciembre en la Costa, que haremos lunes y martes en Mar del Plata y el resto de la semana girando por las distintas ciudades. Y en el parate, tengo una propuesta de una película.

-¿Tenés algo previsto en televisión?

-No, no tengo nada todavía, estoy yendo como invitado a los programas. Me divierto mucho; cuando tenés un contrato fijo en un canal que no te deja ir a los programas, como estoy libre voy a todos lados. Hay algún proyecto… la vuelta de Polémica en el bar es uno, vamos a ver.

-¿Cómo ves la tele en cuanto a programas de humor y para la familia?

-Para la familia está escaso, no veo uno… por ahí Showmatch, pero va tarde. No veo que unifique, que junte a todos a ver algo. Hay algo de humor, diferente, porque la tele está yendo a parar a un lugar diferente.

-¿Hacia dónde?

– Y… hoy a la tele llega cualquiera sin ningún problema, opina, dice y hace. Pero eso es escándalo. En cuanto al humor hay tres que me gustan, lo de Capusotto, los chicos de Sin Codificar y Beto Casella con Bendita. Son exponentes del humor a su estilo.

-A 11 años del éxito de Los Roldán, ¿la gente hoy consumiría una comedia así de nuevo?.

-Sí, sin dudas. Aggiornada, o llevada como están los momentos hoy día, de familias diferentes… era un programa que unificaba, que se sentaba toda la familia a verlo.


-¿Te gustaría volver a un programa así?

-Sí, me encantaría, un domingo al mediodía, tipo Los Campanelli, La familia Benvenuto. A la gente le gusta, les viene bien, tirar un mensaje positivo con tanto bolonqui que hay en el mundo.