Gioacchino Rossini (1792-168), último exponente del "Bel canto" que había hecho de Italia la mayor productora y exportadora de cantantes en los siglos XVII y XVIII buscaba mostrar las condiciones vocales de los cantantes, sobre todo, de "las" cantantes, como que se desposó con una de ellas, Isabella Colbran. Quizá esto contribuyó a un divismo en que los cantantes a fin de lucirse podían exigir fiorituras que atentaban contra lo dramático de la obra. Rossini, de niño cantaba en las iglesias, Luego estudió en Bolonia, ya de preadolescente compuso deliciosas melodías y a los 18 su primera ópera. Conocía todas las tretas y gustos de sus cantantes. Era un "bon vivant" -¿quién no ha probado los "Tournedos" o los Canelones "a la Rossini"!- Compuso cerca de 40 óperas hasta cumplir los 36 años cuando estrenó en francés su Guillermo Tell para probar que podía escribir óperas dramáticas, y después pasaron otros 39 años sin escribir más!! Este "bon vivant" tenía suficiente dinero para seguir inventando platos exquisitos pero por otra parte intuía que el "Bel canto" llegaba a su fin, aunque nos decía con Guillermo Tell que si quería podía seguir otro ritmo. "Il Signor Bruschino" es una ópera "buffa" estrenada en 1813 a los 21 años. Toda su música es deliciosa y como rasgo burlón le encomienda a los segundos violines que utilicen la madera del instrumento en lugar de la cerda para hacer seis golpecitos.

Eso se llama "col legno" que en italiano significa "con la madera". Debe de haber sido la partecita más sencilla para Rossana Migani y sus compinches. En este último tiempo hemos podido escuchar varios conciertos y cuartetos para flauta de Mozart y el placer de oír a Patrick Gallois en el K.314. Pero el 12 de septiembre Rodrigo Recio nos regaló el 1¦ Movimiento del primero de los Conciertos que Mozart compusiera por encargo en Mannheim para un holandés diletante de la flauta de apellido De Jean. Habíamos oído el Allegro Maestoso del K 313, pero Rodrigo nos debía los otros dos y el viernes nos cobramos la deuda. El Adagio es para mí una de las cosas más bellas, que me hacen brotar lágrimas. Por momentos nos prepara para que -años después- Tamino y Pamina caminen juntos al sonido de "La Flauta Mágica". Y sin dejar de ser Mozart el fondo de Corno va también preanunciando al futuro romanticismo. El Rondó posee como todo rondó un algo de danza que se reitera. Pero qué placer escuchar y ver a Rodrigo que unía cierto "ballet" moviéndose -casi bailando- al compás. La palabra alemana "zart" significa tierno, delicado, fino o sensible. Por eso se han hecho referencias más que casuales con la música de "mo-Zart". ¡¡Qué gracioso y paradójico que tocara con tanta suavidad y delicadeza un flautista "Recio"!! Y por si faltaran más movimientos rítmicos pudimos escuchar un "Estudio Tanguístico N¦ 3" de Piazzolla como bis, también tocado, bailado y saltado.

F. Mendelssohn (1809-1847) fue también un niño prodigio. De vasta cultura conoció a Goethe entre otros. En 1830 (a los 21 años) hizo un viaje bastante prolongado a Italia. Sus impresiones quedaron plasmadas en su Sinfonía en La Mayor que él mismo denominó "Italiana" a la que más tarde arregló y modificó más de una vez. Allegro vivace: La alegría salpica desde el inicio. Comienza con un "staccato" de los vientos que dura dos o tres segundos y que imprime el ritmo a la melodía de los violines. En italiano "staccare" es separar, de manera que "staccato" indica con un punto sobre las notas que deben ser ejecutadas cada una "separada" de la siguiente. Un segundo tema permite cierto reposo ante tanto staccato. Más adelante el clarinete prepara la repetición de la primera idea. Andante con moto (ojo, no Andante en moto): Si se define "andante" como caminando, es en este caso una procesión religiosa que habrá impresionado en Roma al protestante Mendelssohn (de manera parecida R. Schumann dedica un tema de su Sinfonía Renana" a una Liturgia de la Catedral de Colonia). Claro que aquí el ritmo es un poco más rápido que el procesional y con acompañamiento "Ostinato" (o sea persistente, obstinado) de las cuerdas graves. El tema está prestado de su maestro de composición Carl Zelter que había musicalizado -con su aprobación- poemas de Goethe. Mendelssohn reverencia a ambos y los tres amaban a Italia. Con moto: Este Scherzo es casi mozartiano pero suave (zart) y romántico -aparecen los cornos y los fagotes y por momentos estamos en el ambiente del "Sueño de una Noche de verano" que escribirá más tarde. Sin darse cuenta abandonó lo "italiano" para volver a su mundo germánico. Pero finalmente el Saltarello presto nos zambulle otra vez en medio de Italia. Es una danza que implica "saltitos", aunque este saltarello es casi una tarantella. Si comenzamos con Gioacchino Rossini, seguimos con un Salzburgués que amaba a Italia y terminamos con una Sinfonía "Italiana"; y nada más apropiado que una directora como Stephanie Pradouroux joven y excelente conductora que marcaba cada nota prácticamente a cada uno de los instrumentistas. Molto Brava e Complimenti!!