Aloys Fornerod (1890-1965) nace en Cudrefin junto al lago Neuchatel en el cantón suizo de Vaud cuya capital es Lausanne. Allí recibe educación musical hasta 1916. Cruza la frontera con Francia y se hace discípulo de Lejeune y D’Indy y aunque alumno de orquestación con Hans Pfitzner en 1912 se mantiene apartado del mundo musical ‘germano’ y utiliza elementos folklóricos locales. De regreso en Lausanne fue crítico musical y violista en la orquesta. (¿Se habrá hecho críticas a sí mismo?). Luego fue profesor en Lausanne y Fribourg y más tarde Director de ese conservatorio y ‘estudioso’ constante de la música. Tanto se entregó a profundizar obras corales y litúrgicas que en 1926 se hizo católico. El año pasado se cumplieron 50 años de su muerte y el Maestro Siffert nos lo presentó con su ‘Viaje de Primavera’ y con su ‘Pastorale para violín’ a cargo de William Harvey. Cuando le dije a nuestro ‘ex-Concertino’ que yo no conocía la obra; me respondió: ‘I didn’t know the composer’!! (Yo no conocía al compositor!).

Eso nos pasaba a muchos; por eso al llegar nuestra Primavera, en octubre, nos ofreció de nuevo el ‘Viaje de Primavera’. Y ahora que ya lo podemos apreciar más, nos regala en calidad de estreno en Argentina, su Concierto para piano. Ouverture: Inicia la percusión y en seguida introduce el piano un primer tema que volverá al final. En el medio hay como golpes de bronces y piano pero en Fornerod los golpes no son nunca los golpes rusos de Prokofiev; son golpecillos suaves a orillas del lago Neuchatel. Y ya se encuentran esbozos de temas folklóricos; sobre todo al detenerse la orquesta e iniciar el oboe una pegadiza cantinela, casi una canción infantil que se transforma en un valsecito con ritmo creciente y final movido. Air Grave: Lo ‘nuevo’ aquí es el diálogo entre piano y saxofón que reaparece al final. Finale en Rondeau: Aquí la influencia de cantos folklóricos es 100% palpable. Invita a dar pasitos de baile. La población de Vevey queda cerca de Lausanne y allí existe una ‘Fiesta de viñadores’ que se celebra cada generación o 5 veces por siglo. Por si a alguno le interesa, la próxima ‘Fete des Vignerons’ tendrá lugar a partir del 26 de Julio del 2019, debería ser apropiada para sanjuaninos que quizá reconozcan ‘in situ’ melodías ‘fornerodianas’. Dimitri Shostakovich (1906-1975) es de escuela rusa pero también respira a Mahler.

Su Sinfonía N¦ 5 data de 1937. Moderato: Comienza con una ‘pregunta’ de las cuerdas bajas, repetida por las altas, y se va deshaciendo. Es interesante que la 4¦ Sinfonía -no estrenada hasta mucho más tarde por temor a represalias- terminara con un larguísimo ‘irse apagando’ de un sonido cada vez más imperceptible con lejanísimo sonido cristalino de la celesta. Shostakovich hubo de decir que ésta 5¦ era el ‘Resultado de una sana crítica’: Pero este inicio con una pregunta ‘grave’ es un ‘¿será así?’. Así como el espíritu judío o lrlandés disimulan siglos de opresión e injusticia recurriendo a un cáustico humor, el frecuente ‘sarcasmo’ de Shostakovich se les asemeja. Pero la melodía de los violines retoma y desarrolla la ‘pregunta’ de manera encantadora, hasta que el sonido rítmico del piano ‘incita’ a los bronces; a ése elemento típico de Shostakovich que son las marchas, que a la vez vienen de Mahler. Un cambio rítmico transforma la marcha en una ‘marchita’ con la melodía inicial a cargo del violín. Golpes de piano cambian a un ritmo marcial y vuelve la ‘marchita’ pero ahora la melodía está a cargo de la flauta….y al final…la celesta (‘¡acuérdense que no pude estrenar la 4¦!). Allegretto: Es un ‘Scherzo’ breve. Alguien definió una vez a los fagotes como ‘los payasos de la orquesta’. Aquí agregan ese tono burlón después de chelos, cornos y maderas. Y aparece la influencia de Prokofiev. Pero el violín se pliega a la broma: es una ‘marcha de soldaditos de plomo’…¿un Cascanueces’ de Tchaikowky?. Deliciosos ‘pizzicati’ y vuelve la marcha: Largo: Es casi una orquesta de cuerdas, pero se admiten momentos para maderas, arpa y celesta. Aquí no hay ‘sarcasmo’ sino puro sentimiento. Los bronces que generalmente señalan lo solemne, glorioso y potente están calladitos; el oboe se permite con cierta tristeza hacer esta pregunta que queda sin respuesta y que motiva una cierta angustia muy tchaikowskiana, e invita al arpa y a la celesta y termina. Allegro non troppo: Si los bronces se habían quedado con las ganas, ahora tienen su recompensa. Shostakovich mencionaba el ‘triunfo del optimismo y la alegría d vivir’. Pero 38 años más tarde en su lecho de enfermo, -y con Stalin hace tiempo ya desaparecido- comentó: ‘Lo que sucede en la Quinta es como si alguien te está golpeando con un bastón y te dice: Tu trabajo es regocijarte… tu trabajo es regocijarte’..Y tú entonces te levantas y temblando repites: ‘Nuestro trabajo es regocijarnos… nuestro trabajo es regocijarnos’. Nosotros pudimos verdaderamente regocijarnos este viernes sin más bastones que el ‘baton’ (‘batuta’ en francés) de Siffert y los gráciles y precisos dedos de Alberto Trimeliti! Pero habría que hacer una colecta para comprar ‘una celesta para la orquesta’. Podría modificar el dicho: ‘Al que quiera Celesta…¿qué le cuesta?’ Si el Mahler del pasado 10 fue estupendo, éste Shostakovich fue maravilloso!!