Lejos de los acostumbrados cuentos de hadas que supieron hacer soñar a los más bajitos; en esta décima producción de DisneyPixar que llega a las salas locales del Holiday Cinemas este jueves en estreno nacional; el protagonista no es ni una bella princesa, ni un gracioso animalito, ni siquiera un príncipe azul. Aquí, el personaje principal es Carl Fredricksen, un retirado vendedor de globos de 78 años que concreta su viejo anhelo de atar miles de globos a su casa y, así, volar hacia las agrestes tierras de Sudamérica.
A lo largo de 92 minutos, en esta peli -que por primera vez es presentado bajo el rótulo Disney Digital 3D-, Carl se convierte en héroe. Pero en un héroe de espesos cabellos canos y un poquito gruñón.
Carl está obligado a abandonar la casa que construyó con Ellie, su fallecida esposa. Pero en lugar de mudarse a un asilo de ancianos, decide tomar cartas en el asunto. No está dispuesto a darse por vencido. Quiere vivir bajo sus términos y cumplir la promesa que realizó a su esposa: volar a otros destinos.
Pero al comenzar su desopilante viaje con su casa a cuestas, descubre que involuntariamente ha sumado a la travesía a quien se convertirá en su peor pesadilla: un super optimista niño explorador de 8 años llamado Russell.
El viaje pondrá a prueba algo más que la paciencia de Carl: ambos aventureros deberán sobrevivir a climas extremos y extraños habitantes como un perro llamado Doug que posee un collar de alta tecnología que traduce sus pensamientos en palabras -su voz en español es del recordado Edgar Vivar, más conocido como el profesor Barriga, que fue internado hace unos días- y un ave exótica que no vuela a la que deciden llamar Kevin.
Simple complejidad
Carl es el humano más complejo creado hasta ahora por Pixar. Su diseño es, simbólica y literalmente, cuadrado. En contraste, Russell es básicamente redondo y tiene más capas de ropa que ningún otro personaje: una camiseta, una chaqueta cubierta con distintivos, un pañuelo al cuello y una mochila.
Sin embargo, fue Kevin el muñeco más difícil de diseñar. Este pájaro de 4 metros de altura está cubierto de hermosas e iridiscentes plumas, que requirieron el uso de una nueva tecnología. El departamento de producción y diseño adoptó el término "simplejidad" para referirse al acercamiento simple que prefirieron darle a las ya de por sí complejas caricaturas. Por ejemplo, Carl no tiene nariz, poros, ni agujeros en sus orejas.
Y ¿por qué una casa flotando en el cielo sostenida por globos?. Para Pete Docter, el director de la cinta -la primera película de animación en inaugurar el 62do Festival de Cannes-, "esta imagen parecía capturar perfectamente la idea que perseguíamos, de «escapar» del mundo. Pronto descubrimos que el mundo se compone de las relaciones que construimos, y eso mismo es lo que descubre Carl".
