Un asombroso hallazgo emergió de las profundidades submarinas frente a las costas de la Antártida, intrigando a la comunidad científica. Un grupo de científicos estadounidenses descubrió una especie marina desconocida, a la que apodaron como “Promachocrinus fragarius”, debido a su sorprendente semejanza con una frutilla.

Esta criatura tiene 20 brazos, su tamaño puede alcanzar hasta 20 centímetros de largo y habita en grandes profundidades. A pesar de su parentesco con las estrellas de mar y los pepinos de mar, su peculiar forma y tamaño hacen que resalte entre las demás especies.


