El video de dos padres luchando por forrar un cuaderno para su hija, que rápidamente se viralizó alcanzando 2,5 millones de reproducciones y más de 270 mil “me gusta”, suscitó un amplio debate sobre las exigencias escolares y la dificultad de encontrar materiales específicos.

En un intento que se salió de control, Camila Fortunato documentó cómo ella y su pareja enfrentaron la tarea aparentemente sencilla de forrar un cuaderno cuadriculado de color naranja, requisito que no pudieron cumplir tras buscar entre las opciones pre-forradas disponibles en el mercado. Este desafío llegó a su punto culminante la víspera del inicio de clases, añadiendo tensión a los preparativos previos al regreso al aula.

“Esta es la imagen más lamentable que vas a ver en tu vida”, afirmó Fortunato al compartir la problemática situación en un video. Lo que empezó como una tarea doméstica se convirtió en una odisea para la pareja, que tras varios intentos infructuosos, se vieron forzados a utilizar un tutorial para lograr su objetivo. A pesar de finalmente conseguir un resultado lejos de ser perfecto, revelaron un cuaderno cuadriculado naranja, desafiando las expectativas de imposibilidad. La frustración frente a esta exigencia peculiar llevó a la joven madre a cuestionar la necesidad de tal especificidad, sugiriendo alternativas menos perjudiciales y más accesibles.

“Si no existe, por qué no mandás un cuaderno violeta o de otro color. Esa necesidad de hacerle un daño a la humanidad”, cuestionó sobre las directrices dadas por la docente, expresando su descontento con los estándares a veces inalcanzables impuestos por el sistema educativo.

El desafío de forrar el cuaderno no solo implicó un desperdicio de material, que la pareja identificó como “dañino para el medioambiente”, sino también un consumo considerable de tiempo y recursos, culminando en un último intento bajo la presión del tiempo: “Es domingo, si sale mal tenemos que salir a buscar una librería abierta”, una situación que subraya la premura y el estrés preescolar que enfrentan muchas familias.

La publicación no solo desató una ola de solidaridad entre usuarios que compartieron experiencias similares, sino que también inició un debate sobre las demandas escolares, poniendo en cuestión la razonabilidad de solicitar artículos específicos que son difíciles de obtener o fabricar. Esta situación refleja una problemática más amplia respecto a las expectativas educativas y la accesibilidad de los materiales requeridos.

En contraste con la frustración de esta tarea, es importante recordar la anticipación y preparación que implica el regreso a clases para las familias, que a menudo requiere una planificación cuidadosa y la adquisición de múltiples útiles y materiales escolares. La experiencia de esta pareja y de muchas otras que dejaron comentarios con sus propias experiencias en TikTok, sorprendió a las redes en donde muchos admitieron no sentirse tan solos frente a una frustración como forrar un simple cuaderno.

“Duda existencial ¿por qué los profesores se empecinan en obligar a las familias a comprar un cuaderno de x color para su materia?”, “Qué rompe pelotas las maestras. (Soy maestra)”, “Acá viendo que soy docente y le pedí a las familias color naranja jajaja, qué voy a saber yo que no hay color naranja”, “Yo se lo llevaría a mi mamá, es la solución más adulta que se me ocurre”, fueron algunos de los mensajes de los usuarios.