Además de la pandemia por el covid-19 que está afectando seriamente a la economía y al aspecto social de nuestro país, hay otras causas que nos están llevando a un estado de postergación del que cada vez resulta más difícil emerger, por tratarse de problemas crónicos, con un largo arrastre que datan de varias décadas atrás. Se ha llegado a esta situación por dos problemas recurrentes que persisten en la Argentina; la falta de voluntad política para afrontar los grandes temas, especialmente aquellos vinculados a la macroeconomía y la microeconomía que derivan en la capacidad productiva que puede alcanzar el país y la capacidad de exportación de productos que asegura las divisas necesarias para cumplir con los compromisos financieros externos. Asimismo los vinculados a la generación de fuentes de trabajo que está estrechamente ligada al bienestar de la población y que contribuye a un desarrollo social justo y necesario.
El otro inconveniente que persiste es el de la falta de una voluntad de diálogo entre todos los sectores para poder determinar las políticas de estado que están haciendo falta para encarrilar los destinos de la nación. Cada intento de acercamiento de las partes se ha visto frustrado por la poca vocación dialoguista que hace del enfrentamiento o la grieta una constante en perjuicio de la Nación.
La formación de una dirigencia que esté a la altura de las circunstancias por haberse formado en base a una doctrina que priorice el bien común por sobre los intereses sectoriales es básica. El ejemplo que está dando el papa Francisco con la creación de la escuela de formación política "Frattelli Tutti", pone de manifiesto la necesidad de generar nuevos líderes dentro de la sociedad para que sean ellos los que se encarguen de promover un cambio de paradigma en esto de generar la voluntad política y promover el diálogo para las grandes soluciones de cada país.
A pesar de que en la Argentina hubo varios intentos de promover ámbitos de diálogo, ninguno de ellos logró concretarse y es así que continuamos inmersos en acciones poco consensuadas.
Uno de los pocos ejemplos de voluntad de diálogo que puede considerarse exitoso lo tenemos en nuestra provincia con el "Acuerdo San Juan" promovido por el gobernador Sergio Uñac. Este ámbito ha permitido a todos los sectores de la vida provincial exponer sus necesidades en procura de consensuar políticas acorde a esos requerimientos. La Nación debería tener en cuenta esta experiencia y aplicar un modelo similar para promover un auténtico acercamiento a las necesidades del país y de la gente.
