Desde su fundación, el 13 de junio de 1562, San Juan ha tenido que afrontar diversas circunstancias adversas en distintos ámbitos de su vida diaria que, de todas formas, no fueron obstáculos para que esta población enclavada en la zona oeste del país pudiera crecer y desarrollarse de una manera propia que le ha permitido trascender y alcanzar notoriedad a pesar de su modesta condición y de sus aparentes limitados recursos en comparación a otras provincias mucho más beneficiadas por la naturaleza o su posición geopolítica. San Juan ha tenido que luchar en contra del clima, la geografía, el aislamiento, la poca densidad poblacional, las guerras intestinas en el nacimiento de la patria, los movimientos sísmicos, la escasez de agua y hasta en contra de los fuertes vientos zondas que en más de una ocasión provocaron incendios en sus plantaciones o derribaron construcciones. Pero ante todos estos fenómenos, los sanjuaninos tuvieron la tenacidad y la fuerza necesaria para salir adelante. En cada ocasión fue la voluntad lo que motivó a sobreponerse a cada acontecimiento, enfrentando los problemas con el convencimiento de que quedarse en esta tierra era lo mejor que podía suceder. Aferrarse al terruño y salir a trabajar todos los días para contribuir con el sostenimiento de esta comunidad fue la receta que permitió a San Juan crecer paulatinamente, de una manera sostenida y venciendo todos los obstáculos que se fueron presentando.
Fue en estas últimas décadas, desde mediados del siglo pasado, en que San Juan tuvo un despegue en los social, político y económico que se fue profundizando hasta alcanzar los niveles de desarrollo que hoy se pueden observar. El crecimiento edilicio con barrios y edificios de departamentos en todas las jurisdicciones, pero fundamentalmente alrededor de la ciudad de San Juan; la ampliación de la red vial, que en algunos casos continúa siendo insuficiente, con nuevas calles y avenidas; la diversificación de la producción con nuevas variedades con las que se buscan nuevos mercados; la explotación de la minería, de fundamental importancia para la consolidación económica; y el fomento de actividades culturales y deportivas, con la construcción de la infraestructura necesaria, hacen que San Juan haya alcanzado una trascendencia inusual. En el resto del país se habla de San Juan como una de las jurisdicciones que además de sus bellezas naturales tiene uno de los mejores estándares de vida.
De todas formas la tarea por lograr esta consideración es ardua y permanente. Si bien hay recursos naturales por explotar y una comunidad empeñada en prosperar, no todo resulta sencillo y San Juan a sus 461 años de vida debe seguir por el camino del esfuerzo, confiando en sus gobernantes y en todos los sectores que contribuyen de una u otra forma con su crecimiento.
