Desde que la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación anunció la implementación del sistema de troceo de carne vacuna para la comercialización interna, con la que se busca un cambio en las condiciones laborales de los trabajadores del sector, para que no carguen más sobre sus hombros media reses de más de 100 kilos y también evitar la contaminación de la carne al ser transportada, los gobiernos provinciales y los actores que componen la cadena cárnica de comercialización reaccionaron en contra de esta disposición que en un principio iba a regir desde noviembre pero que ante la inviabilidad inmediata ha sido postergada por 75 días, a cumplirse a mediados de enero.
Los argumentos que determinaron la prórroga son los mismos que se han venido esgrimiendo desde que la medida fue anunciada. Desde un principio los distintos actores de la industria frigorífica se opusieron a la nueva norma que establece como exigencia que los cortes mayoristas no pueden superar los 32 kilos. Se pretende dejar de lado el histórico proceso de venta a partir de la entrega de media res por un troceo que está en función de una recomendación de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) que busca mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del sector.
La resistencia ofrecida por la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores está basada en que las plantas faenadoras no cuentan con las instalaciones necesarias y que su adecuación implicará un alto costo por la complejidad de las obras a realizar, entre las que se incluye la implementación de medios mecánicos para la descarga de la carne.
La sucesión de medidas de fuerza, consistentes en la suspensión de faenas y otras prácticas dentro de la cadena de comercialización, anunciadas por las distintas cámaras y federaciones de la industria en las provincias, fue lo que ha dado muestras del rechazo a esta medida que resulta poco práctica en un momento en que el país atraviesa por otras urgencias.
Cambiar un sistema de comercialización que está en vigencia desde los orígenes de la actividad, por otro que todavía no tiene comprobada su efectividad, es complicar aún más las condiciones de trabajo que hay en la actualidad.
Los esfuerzos que se puedan hacer en estos momentos deben estar enfocados a garantizar las fuentes de trabajo y a consolidar actividades que históricamente funcionaron en distintas épocas y no a complicar un panorama que todavía que se presenta incierto se lo quiere entorpecer con cambios de sistemas que esperemos sean reconsiderados y no se lleven a la práctica.
