Expertos en meteorología y de las empresas mineras que trabajan en la cordillera sanjuanina coinciden en que la temporada invernal de 2020 no estará signada por grandes nevadas, por lo que el pronóstico de escurrimiento seguirá siendo muy escaso como en las últimas temporadas. Este fenómeno, asociado a aspectos climatológicos determinará que el próximo verano tanto los productores como la población en general de San Juan afrontarán otro período de sequía en el que se deberá optimizar el aprovechamiento del agua para riego y evitar el derroche por parte de la gente que utiliza más agua potable de la debida en usos que no son propios ni exclusivos del consumo humano.

La debida antelación con la que se están difundiendo estas estimaciones debe servir para que las autoridades de la Subsecretaría de Recursos Hídricos o del Departamento de Hidráulica, o los productores vitivinícolas o chacareros tomen los recaudos necesarios para que la próxima temporada estival los encuentre preparados para afrontar la crisis con medidas preventivas que les permita contar con el agua necesaria para sus cultivos. El reacondicionamiento de las baterías de pozos tanto particulares como las que pertenecen al Estado, para tenerlas en condiciones cuando comience a escasear el agua es una de las acciones que se pueden prever. También hay que tener en condiciones la red de riego para evitar pérdidas o merma de caudales e iniciar un proceso de concientización entre los productores para que vayan implementando sistemas de riego distintos a los que se han usado tradicionalmente por nuevas técnicas que prioricen el ahorro y hagan más eficiente la tarea. En San Juan hay unas 20.000 hectáreas con riego presurizado que incluye por goteo y microaspersión, de las 80.000 hectáreas actualmente cultivadas.

Respecto de la población en general, el ahorro de agua debe ser asumido como un compromiso social en beneficio de todos los que residimos en esta provincia. Limitarse a consumir lo estrictamente necesario para uso humano debe ser la principal consigna impartida a grandes y chicos, ya que es muy importante generar conciencia de que el agua será por una nueva temporada un bien escaso que no se puede derrochar.

El uso de agua subterránea podría ser también aprovechada en algunos vecindarios para el riego del arbolado público y otros usos que no sean para el consumo humano. Se trata de agua no potabilizada que se obtiene de las napas freáticas de la cuenca de los ríos, que ayudarían a bajar el nivel de consumo que en nuestra provincia está calculado en unos 3.000 litros diarios para una familia integrada por cuatro personas, cuando la OMS establece como adecuados unos 1.000 litros.