Salvo contadas excepciones como durante la pandemia del covid-19, en que durante un breve período se implementó el horario corrido para el comercio local, en la provincia de San Juan ha sido tradicional que los negocios funcionen en horario desdoblado. La idiosincrasia de los sanjuaninos ha hecho que el doble turno sea el más aceptado tanto por los clientes como por los empleados de comercio, quienes de una u otra forma han ajustado sus horarios y forma de vida a esa rutina que está muy identificada con nuestra forma de ser.
No se puede desconocer que los sanjuaninos respetan la siesta y que es mínimo el movimiento que se registra por las calles en ese horario. Además, la mayoría ha adoptado el hábito de hacer un paréntesis al mediodía y de regresar a sus casas ya sea para almorzar en familia, y en los casos en que no es posible, hacer una pausa reparadora para seguir a la tarde con sus habituales tareas.
Las estadísticas del Centro Comercial de San Juan indican que en épocas en que se habilitó, por motivos de fuerza mayor, el horario corrido en el comercio local, las ventas estuvieron muy por debajo de las expectativas, lo mismo que la concurrencia de clientes a los distintos negocios bajó considerablemente en ese horario.
Provincias como Buenos Aires o Córdoba, en las que parte del comercio realiza horario corrido, tienen otra tradición horaria que les permite esta modalidad alentada por sus condiciones climáticas y características propias de metrópolis en que la gente o los empleados de comercio deben recorrer largas distancias para llegar a los puntos de venta.
En San Juan, además de la idiosincrasia haya otras aspectos a tener en cuenta. De implementarse el horario corrido en el comercio mucha gente se verá en la obligación de prever su almuerzo o interrumpir el mismo para poder asistir a los negocios. La provisión de comidas no es sencilla, especialmente cuando no se cuenta con lugares adecuados y suficientes para acceder a un almuerzo o merienda práctica y económica. Además, aunque las horas de trabajo sean las mismas en un sistema de horario corrido el período de ausencia en el hogar es considerable, especialmente en el invierno en que amanece más tarde pero anochece mucho más temprano, dando la sensación de estar muchas horas fuera del hogar.
Más allá de las ventajas que se puedan argumentar respecto del horario corrido, lo cierto es que los sanjuaninos tenemos un estilo de vida muy arraigado que un cambio de estas características podría llevar años en asimilarse sin que los resultados sean los esperados, especialmente en medio de un panorama de crisis económica donde hay que cuidar el nivel de ventas y evitar el desempleo en todas las actividades.
