Basta salir a la calle una noche de fin de semana para comprobar que cada vez son más los conductores de motos que se dedican al transporte de alimentos a domicilio mediante la modalidad de delivery, una actividad que ha proliferado en gran medida y que los hace andar a gran velocidad por la vía pública con el consiguiente peligro que esto implica. Hasta ahora las exigencias para realizar este trabajo no prevén que el conductor del rodado deba tener carnet o licencia profesional o un rodado especial. Simplemente se pide que tenga actualizada la licencia otorgada por Emicar SA, que en el caso de la que se expide para conducir una moto es la denominada clase "A", que también habilita a conducir ciclomotores y triciclos motorizados. Dentro de la clase "A" hay dos categorías, la A1 y la A2. La primera permite conducir motocicletas de hasta 125 cm3 y la segunda a motos que superan ese tope, consideradas más poderosas y que requieren de mayores habilidades conductivas. En el caso de los delivery, en su gran mayoría trabajan en motos de más de 125 cm3, lo que les permite circular a altas velocidades para cumplir con una tarea que, al parecer, requiere que se haga lo más rápido posible transgrediendo en algunos casos normas básicas de tránsito como el respeto de los semáforos, doble línea central de calzada o velocidades máximas estipuladas para centros urbanos.
La necesidad de que estos trabajadores cuenten con una licencia profesional se debe, precisamente, a que son conductores de motocicletas que andan todo el día circulando a altas velocidades, especialmente en horario nocturno que es cuando se registran las horas pico respecto de la mayor demanda que deben cubrir con un servicio rápido y eficiente.
Hasta ahora Emicar no tiene contemplada la categoría profesional para los conductores de motos, pero es una realidad que hombres y mujeres que se dedican a estas actividades estén debidamente capacitados y puedan dar muestras de habilidades conductivas físicas y psíquicas. Un curso previo en el que se impartan conocimientos teóricos y prácticos respecto a la forma en que deben conducirse estos rodados, en la forma más conveniente, resulta de vital importancia para que los motociclistas conozcan a la perfección hasta dónde se puede llegar con la actual enseñanza sobre la forma de conducir un rodado de las características señaladas.
Por su parte, quienes contratan estos trabajadores deben tener la debida responsabilidad de incorporar a estos servicios personas responsables y debidamente capacitadas para una labor que pone en riesgo a mucha gente, no sólo la vinculada a la empresa sino también a la gente que circula por la vía pública.
