Más allá de preferencias deportivas particulares, los mundiales de fútbol ofrecen la ocasión de abrir nuevos puntos de focalización para la atención y el análisis. Justamente es la ocasión que buscan los países organizadores para exponerse al mundo en un despliegue de sus capacidades. La sede del Mundial a iniciarse el próximo 21 de noviembre no es comúnmente identificada por gran parte de las personas. Es que Qatar es un país que no resulta evidente en el mapa, emplazada en una pequeña península en el Golfo Pérsico, ocupando sólo 11.586 km2 (San Juan 89.651 km2). Pese a tal concisión territorial, a fuerza de trabajo y planificación racional ha conseguido expandirse como país. Históricamente, el entorno físico de Qatar no ha favorecido ni la vida animal ni vegetal. No cuenta con río alguno en su territorio, sólo escasos oasis. Es por ello que sus escasos pobladores se vieron obligados, durante milenios, a una existencia nómade, casi fugitiva del inclemente clima y en búsqueda de agua. El comercio de perlas en sus costas les permitía una economía de subsistencia, en el mejor de los casos. En 1913 se independiza de Turquía, pero en 1916 queda bajo protección británica. Sin embargo, la posibilidad de un futuro muy diferente llegaría en la década de 1930, cuando en su territorio se descubren yacimientos de petróleo y gas. En 1971 Qatar obtiene su independencia del Reino Unido, pero no interpretaron esta riqueza de su subsuelo como un motivo para no trabajar, sino todo lo contrario.

Qatar se aventuró a una gran transformación planificada, para el mediano y largo plazo, con base en una diversificación. Invirtió metódicamente en educación e infraestructura. Su capital, Doha, hoy es ciertamente futurista, con una silueta urbana análoga a las más modernas metrópolis del mundo, con las más vanguardistas tecnologías en comunicaciones y energía. Erigir todo esto desde la nada demandó trabajo de todas las especialidades, lo que fue motivo de un aluvión de inmigrantes arribada a esta nación en los últimos años. Cuenta con más de 2 millones de habitantes, pero sólo 250.000 son ciudadanos qataríes. Una de sus estrategias para exhibir tal evolución fue la de exponer al mundo su perspectiva, fundando en 1995 la cadena Al Jazeera, hoy transmitiendo en varios idiomas. Asimismo, crearon en 1994 Qatar Airways, constituyéndose hoy como la tercer empresa de carga del mundo. Respecto a la forma de gobierno, cuentan con un sistema aproximado a lo que en occidente denominamos monarquía parlamentaria. Y, dentro del mundo musulmán, se destaca por su libertad de prensa, de culto, contando con el voto femenino.

Hoy Qatar se encuentra entre las 10 naciones más ricas del mundo. Pero ello no es consecuencia de sus riquezas, sino de cómo las supieron administrar. Otras naciones, con un volumen muy superior en recursos, territorios y habitantes parecen no abrir su imaginación y labor a la racionalidad, única sede de la prosperidad.