Es una realidad que el mundo cada vez está más convulsionado y que los focos de tensiones que se generan en los distintos países o regiones se han ido multiplicando. Durante el 2022, organismos internacionales como la ONU (Organización de las Naciones Unidas) determinaron que los conflictos internos, como también la violencia que generan algunos grupos de muchos países, son causales de más muertes que las que producen las guerras.

La mayoría conoce las consecuencias de la guerra de Ucrania, que ha dado lugar a una movilización internacional sin precedentes. Sin embargo ningún país, hasta ahora, ha enviado tropas al frente de batalla evitando que este conflicto bélico se generalice. Pero este no es el único conflicto armado que crea tensión en el mundo, actualmente hay, al menos, seis contiendas bélicas que no terminan de solucionarse como la de Yemen, Etiopía, Myanmar, Siria, Afganistán y la acción de los Militantes Islamitas en África. 

Hay otros tipos de focos de tensión que generan inquietud como la delincuencia organizada y la violencia urbana y doméstica, en ciudades consideradas peligrosas, entre las que figuran muchas de Latinoamérica y también de la Argentina. Se trata de un fenómeno por el que los estados deberán ponerse a trabajar para tratar de bajar la tasa de mortalidad, antes del 2030, conforme a uno de los objetivos propuesto por la ONU.

La amenaza nuclear es otro de los focos de tensión que afectan al planeta. En estos momentos se observa el desmantelamiento de la estructura internacional del control de armamento y un retroceso gradual en los acuerdos firmados en ese sentido, que durante varias décadas hicieron posible la estabilidad y la moderación en cuanto al uso de este tipo de armas. La actitud de algunos países, por naturaleza beligerantes, entre las que figuran las grandes potencias, los países islámicos y del Sudeste asiático, de esconder información y seguir desarrollando armamento, está contribuyendo con este fenómeno que también requiere un urgente tratamiento a nivel global.

La lista de focos de tensión es interminable ya que va desde grandes conflictos regionales, como el que se ha desatado en Irán con protestas generalizadas en relación a las libertades, o en Cuba, en relación a las elecciones municipales del domingo último, con abstenciones que están demostrando el disconformismo del pueblo. En nuestro país la tensión se ha visto reflejada en algunos casos de acampe y reclamos por parte de los movimientos sociales, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y los conflictos suscitados en Vaca Muerta entre algunas comunidades mapuches y las empresas que trabajan en el lugar.

Conflictos medioambientales también figuran entre los focos de tensión como lo que está ocurriendo en la Amazonia o de tipo humano-laboral como el que ha empañado el Mundial de Qatar vinculado a las miles de muertes de migrantes en las obras previas, que ahora generan protestas.