Entre las repercusiones que tuvo el paro general de actividades dispuesto por la CGT en contra del Gobierno nacional el miércoles último, el perjuicio económico y sobre todo de prestigio de Aerolíneas Argentinas (AR) es uno de los aspectos más discutidos ya que en ningún momento esta compañía aérea nacional debió haber cancelado o reprogramado vuelos en su condición de prestataria de un servicio básico indispensable al estar incluida dentro de los servicios de transporte.

Una aerolínea de bandera que debe cubrir servicios nacionales e internacionales no puede llegar a la medida de tener que cancelar 295 vuelos y reprogramar 26, con una pérdida estimada de U$S 2,5 millones que sin duda afectarán su proceso de recuperación económica iniciado en el segundo semestre de 2023. Como se ha consignado, más allá de la pérdida económica lo que debería preocupar también es la pérdida de prestigio como empresa, al demostrar que no es confiable en este tipo de circunstancias. 

Los inconvenientes ocasionados a miles de pasajeros que habían confiado en que la compañía no tendría problemas para subsanar los efectos del paro, fueron numerosos ya que hasta último momento los pasajeros no sabían si podían abordar o no vuelos que ya habían sido reservados con antelación. 

Si bien casi todas las aerolíneas, a excepción de unas pocas, tuvieron inconvenientes a consecuencia del acatamiento de la huelga por parte de operarios de los distintos gremios aeronáuticos, Aerolíneas Argentinas debió prever la situación que se podía plantear y tratar por todos los medios de no dejar a los pasajeros varados en espera de nuevos vuelos.

La imagen que AR ha dejado en este primer paro contra el gobierno de Javier Milei no es positiva y pone en evidencia la precariedad con la que servicios básicos se están prestando en el país.

En un mundo donde el servicio de transporte aéreo es uno de los más confiables por su seguridad y sobre todo su puntualidad, los conflictos gremiales o de cualquier otra naturaleza no se pueden sobreponer a la necesidad de cumplir con pasajeros que ponen su total confianza en la compañía área más grande del país considerando que el personal de esta empresa está más allá de ciertas apetencias y que está motivado por la vocación de ofrecer un servicio de excelencia. Los reclamos sectoriales, que pueden ser necesarios en ciertos casos, deben ser planteados de otra manera y por otras vías, pero nunca poniendo en juego el prestigio de una marca o una legendaria empresa que identifica a nuestro país.