Dentro de los valores esenciales en los que se basa una sociedad organizada, el respeto a cada una de las profesiones o actividades que contribuyen a su desarrollo y crecimiento, es fundamental en el proceso de reconocer quiénes son los que se dedican a promover las buenas acciones en beneficio de los demás. Si bien son muchas las tareas que merecen destacarse en un lugar de preponderancia, hay algunas que por su propia naturaleza están directamente vinculadas a servicios que son básicos, como la educación, la salud y la seguridad.
En cada una de estas áreas, los profesionales que en ellas se desempeñan deberían gozar del más alto reconocimiento, por ejercer una labor que está directamente vinculada a la producción de valores.
Por ejemplo en el área de educación, la docencia se destaca como uno de los pilares en materia de generación y promoción de valores, ya que de ella depende, en gran medida, la transmisión de conocimientos y de buenas costumbres. Es por eso que no se puede admitir que en esta época, docentes de cualquier nivel no cuenten con el respeto de alumnos y padres. Un valor social que debería estar siempre presente más allá de todas las mejoras que el sistema educativo necesita para alcanzar mayor calidad.
Algo parecido sucede en el ámbito de la salud. Si un médico o una institución médica perteneciente al sector público no son objeto de reconocimiento, se les está quitando la importancia que le corresponde. Mejorar el sistema de salud depende de mecanismos que van más allá de cuestionar a los actores del sistema, lo que genera una crisis de valores entre profesionales y pacientes que nada contribuye a solucionar la situación.
También las fuerzas de seguridad necesitan contar con el aval y la aceptación de la mayoría de las personas que integran una comunidad. No reconocer esa autoridad, quitarle importancia o no inculcar en los menores el respeto -algo que se ha hecho muy común en algunos sectores sociales-, hace que los valores que representan sean poco significativos, en detrimento de un tema muy delicado como la inseguridad.
Es inaceptable que en nuestra sociedad no se tome conciencia de la valoración y protección de esas actividades, como se respetaba en el pasado. Se trata de los pilares básicos de la estructura de una sociedad que si no se cuidan y aprecian, se corre el peligro de que se debiliten perdiendo todo sustento o la base que es necesario refundar o consolidar.
