Desde hace años, los sanjuaninos observan con inquietud cómo las aguas que bajan de la cordillera por el río San Juan terminan contaminándose cuando llegan a los grandes canales como el Céspedes y canales urbanos como el Benavídez, que atraviesa tres departamentos como Rivadavia, Chimbas y Santa Lucía. A estos se le suman los canales más angostos, pero que transportan grandes cantidades de agua a todo el Valle de Tulum. Estas aguas, por lo general son para el regadío de las zonas productivas como chacras y parrales, de donde se generan alimentos no sólo para los sanjuaninos sino para exportar al mercado nacional e internacional.
El cuadro de situación dice que cada vez es más la basura que muchas personas arrojan a estos cauces de agua, ya sea por ignorancia o negligencia. Los últimos años de sequía muestran imágenes apocalípticas de residuos de todo tipo que llevan a una preocupación extrema ante el drama medioambiental y sanitario que arriesga la población sanjuanina.
Durante décadas, el Departamento Hidráulica ha sido el organismo encargado de la limpieza de los canales. Pero esto no basta. Todos los municipios de la provincia deben comprometerse de manera inmediata y permanente a cuidar la higiene de los canales y demás cauces de agua. Para ellos se deben tomar medidas de prevención y campañas educativas para todos quienes habitan el territorio de San Juan, como también articular con la provincia el entubamiento de los canales urbanos.
Esta es una época histórica para la humanidad, debido a la crisis climática que afecta a todo el planeta y San Juan no es la excepción. Varios años de escasos niveles hídricos lo confirman. Llegar hasta el dique de Ullum vale la pena para comprobar que ya no es el sitio que hace unos 30 años congregaba a decenas de miles de sanjuaninos y turistas. En la actualidad impresiona el bajo nivel de agua que almacena este espejo de agua, por lo que es cuestión de Estado cuidar el recurso que promueve la vida de todos los seres vivos. Debido a esto es que es primordial que los municipios se encarguen de custodiar los canales que están en sus jurisdicciones las 24 horas del día durante todo el año.
Basta con recordar la historia de la provincia que desde tiempos de la colonia se produjeron epidemias con miles de muertos a causa de consumir aguas contaminadas. Y, eso se descubrió por todos los residuos que se arrojaban en esas épocas a los cauces de agua. Estos acontecimientos cíclicos se repiten y es así como los canales que transportan el agua para las zonas productivas, se convierten en focos contaminantes por causa de personas negligentes que arrojan residuos sin pensar en las consecuencias que, incluso, les tocará sufrirlas a ellos.
