Cada vez es más notoria la importancia que adquiere la colaboración entre la tecnología y la agricultura en un mundo donde se hace imprescindible lograr productividad con sostenibilidad, en medio de un panorama que no se presenta muy favorable a consecuencia de factores como el cambio climático, la contaminación ambiental, la superpoblación y la crisis hídrica, que afecta a varias regiones del mundo y en particular a la provincia de San Juan.
El desarrollo de la agricultura 5.0, representada por los robots que intervienen en diferentes maneras dentro del proceso productivo, ejecutando labores autónomas; y la inteligencia artificial vinculada al aprendizaje de las máquinas, que permite la automatización de varias funciones aplicables al agro, es decisiva en estos tiempos para avanzar en técnicas que favorezcan la producción de una manera como nunca antes se había realizado.
La ingeniería de automatización de procesos especializada en la producción de agroalimentos y aplicables a algunos sectores productivos como el de la aceituna o las plantaciones de tomates, es un rubro que en estos momentos en nuestra provincia está en plena expansión, ya que garantiza mejores rendimientos de producción y una mayor calidad de los productos, en beneficio de las exportaciones y también del consumo interno.
Para llegar a la agricultura 5.0, se ha transitado un largo camino que comenzó con la etapa 1.0, basada en la fuerza humana y de los animales, y con el apoyo de herramientas básicas. Luego vendría la etapa 2.0 que es cuando entraron las primeras máquinas manejadas por agricultores, lo que significó un aumento importante de la productividad. El paso al 3.0 fue cuando se incorporaron sistemas informáticos y electrónicos que permitieron la automatización de algunos procesos productivos. Desde hace algunos años ya se ingresó al 4.0, donde se toman decisiones con el uso de dispositivos capaces de interconectar y procesar información en tiempo real, utilizando técnicas de analítica avanzada de datos. Ahora se ha abierto la puerta a la incorporación de tecnologías que apuntan a la autonomía, con robots e inteligencia artificial que permiten sistemas de aprendizaje y control de labores autónomos; una cadena productiva integrada, eficiente e inteligente; e interconectividad permanente con decisiones oportunas gracias al procesamiento de información. Es a esto a lo que se le llama Agro 5.0 y que todos los sectores vinculados con la producción agrícola deberán ir incorporando a sus emprendimientos para no perder el tren del desarrollo.
En ámbitos de la Universidad Católica de Cuyo, hace unas semanas se realizó un ‘Seminario Internacional Agro 5.0”, en el que se analizaron todas las posibilidades que ofrece este nuevo panorama y se aprovechó para diseñar, instrumentar y gestionar un sistema de desarrollo sostenible para el control en el uso de los recursos hídricos provincial.
No hay que quedarse atrás en el desarrollo tecnológico en un mundo que cada vez va a requerir más producción de alimentos en condiciones más adversas para los cultivos.
