Más allá de las causas que provocaron los tumultos acontecidos días pasado en la provincia de Jujuy, ha llegado el momento de detenernos y reflexionar sobre si estamos en condiciones de recuperar nuestro país mediante pautas de comportamiento que nos lleven a forjar nuevamente una nación justa y soberana. Hasta hace poco teníamos grandes esperanzas de que la Argentina podría reencauzarse hacia un destino de grandeza, en base a la armonía y comprensión de todos los sectores. Pero, lamentablemente, la intolerancia y la falta de consenso y de acuerdos hizo que la violencia se apoderada de una provincia como Jujuy, donde el lenguaje de las piedras arrojadas contra la legislatura local y otras representaciones institucionales volvió a manifestarse dejando a las ideas, que pueden llegar a sacarnos de esta situación, en un segundo plano. Las piedras representan la barbarie y el atraso en cualquier comunidad, mientras que las ideas son las únicas que pueden contribuir a que un país como el nuestro tenga la posibilidad de resurgir de una situación muy comprometida, que amenaza con ser caótica si no se la corrige con urgencia.

No puede ser que una nación casi en ruinas afronte estas discrepancias que la están llevando a un estado de tensión permanente muy peligrosa, y todo por una falta de diálogo y consenso que lleva a los distintos sectores a enfrentarse entre sí.

El emperador y filósofo romano Marco Aurelio decía en su época que "los hombres han nacido los unos para los otros. Instrúyelos o sopórtalos". Con esto ya se refería a la necesidad de educación que existe en cualquier sociedad o país. Los individuos deben ser instruidos para dar prioridad a las ideas por sobre las discusiones violentas e improductivas y no caer en la barbarie de los piquetes, cortes de calles y tumultos, que en ocasiones se plantean como única salida o modo de expresión que tienen algunos sectores como el sindicalismo.

Debemos desechar el concepto de que la oposición es el arte de destruir lo que otros piensan y aprender a conciliar posiciones entre todos los sectores para intentar conseguir lo logrado por los Pactos de la Moncloa que permitieron el resurgimiento de España hace más de 46 años, gracias a un gran acuerdo nacional multisectorial.

La pregunta que hoy nos hacemos es por qué no tenemos capacidad de consenso cuando todos conocen que hay problemas fundamentales en la Argentina a los que hay que enfrentar y solucionar, como la pobreza y la inflación. Se trata de dos temas básicos que afecta a la mayor parte de la población y que deberían motivar a que todos los sectores de la sociedad, especialmente políticos, económicos y sindicales a aunar esfuerzos para encontrar una solución.

Es evidente que nada de esto se tiene en cuenta y cada uno de los sectores sigue luchando por sus propios intereses, como ha ocurrido en Jujuy donde la violencia y las agresiones ganaron terreno sin interesar el daño cometido a la infraestructura de la ciudad como a la propia sociedad.