Cada vez que hay un hecho de inseguridad y se inicia un expediente penal para investigarlo, significa que estamos por detrás del delito cometido, es decir que se ha llegado tarde para evitar una muerte o un ataque seguido de robo o de algún otro ilícito de gravedad. Hay que propiciar que las fuerzas policiales estén siempre atentas para actuar anticipadamente, única forma de no ir detrás del delito cuando ya se ha cometido.
Si bien en el país hay provincias con muchos problemas de inseguridad como Santa Fe, Córdoba y Mendoza, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), junto a la provincia de Buenos Aires, son los distritos con más conflictos en materia de delincuencia motivada por robos a mano armada, de locales comerciales, viviendas y de automotores. También están las habituales agresiones en la vía pública o en las cercanías de clubes nocturnos o lugares bailables que suelen convertirse en batallas campales si la intervención de la policía no es efectiva o se demora.
Uno de los inconvenientes vinculados a la seguridad entre estas dos jurisdicciones, que deberían trabajar en conjunto para ser más efectivo su accionar, es la falta de coordinación a la hora de realizar los respectivos trabajos de inteligencia policial. Por su estructura como fuerza de seguridad y por la cantidad de efectivos y medios que se disponen, los cuerpos de policía tanto de la ciudad de Buenos Aires como de la provincia -a lo que hay que sumar también la acción de la Policía Federal- deben centrarse en una acción predominantemente preventiva basada en conocer de antemano el comportamiento de la delincuencia para desalentarla antes de que deje su marca en la sociedad. Todos los esfuerzos deben apuntar a la investigación previa y no a actuar con posterioridad cuando ya es tarde, algo que también deben poner en práctica las otras fuerzas policiales provinciales incluidas las de San Juan.
En estos momentos la delincuencia es muy activa como para quedarse dormido esperando que los hechos se sucedan. La seguridad no es sólo tener un gran número de efectivos o colocar luminarias y cámaras de seguridad en la vía pública. Va más allá de eso. Es desalentar con una acción coordinada y estratégica los focos de conflicto antes de que puedan afectar a la comunidad. Antes de que un ladrón ingrese a una vivienda; asalte a una persona por la calle; le robe el auto en la puerta de su casa o le arrebate el celular a un adolescente que concurre a la escuela. Hay que activar todos los mecanismos preventivos haciendo que, por ejemplo, el 911 sea un servicio no sólo de las llamadas de urgencia ante emergencias, sino también para advertir ante sospechas de posibles ilícitos. Es decir que todos los organismos que intervienen a través de este servicio, Bomberos, Comando Radioeléctrico y Defensa Civil, también deben ayudar a prevenir el delito.
Con esto se evitará que la seguridad no sea un auxiliar de la Justicia, cumpliendo un papel meramente administrativo después de que el delito ya se concretó.
