El avance experimentado por la República Popular de China en distintas disciplinas, en países de todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, es un factor que está preocupando a la comunidad internacional, particularmente a los líderes de otras grandes potencias que ven cómo el Gigante Asiático comienza a ejercer su hegemonía sobre estados que se muestran debilitados tanto en el aspecto económico como el científico, social, político e institucional.
El fenómeno ha sido advertido en la medida que hay muchos países de la región que han iniciado negociaciones comerciales con China, con una fuerte contrapartida en la medida que permiten a ese país avanzar en proyectos científicos y económicos de una manera muy particular, con características invasivas que en el caso de nuestro país también se realizan bajo el más estricto silencio y con escasa divulgación para conocimiento de la población. En este marco, en la Argentina se viene hablando desde hace tiempo de las bases científicas chinas en la Patagonia; los proyectos astronómicos en la zona cordillerana de nuestra provincia; el puerto y las bases chinas que se planean construir en Tierra del Fuego y otros tantos proyectos que se suman a la política estudiantil de china o emprendimientos económicos y comerciales financiados en el país.
Las últimas misiones comerciales a China por parte de funcionarios del Gobierno nacional, que no han alcanzado el relieve esperado, además de inoportunas por la situación mundial, hacen temer por las derivaciones que puedan alcanzar al permitirle al país asiático mejores condiciones para avanzar en su política de dominio en Latinoamérica. Es conocida la posición de los Estados Unidos respecto al avance chino y la preocupación que genera a esta nación que intenta evitar la hegemonía china en la región. La inquietud de EEUU no sólo está vinculada a las relaciones comerciales o económicas con China, su preocupación radica en que ese país avanza decididamente a liderar el mundo tecnológico, desplazando a EEUU de este lugar de privilegio. Esto está demostrado en el número de publicaciones científicas que el país asiático ha realizado desde 2012 hasta la fecha y que suman 240.000 trabajos de investigación por sobre los 150.000 publicados por los Estados Unidos. Según los principales centros de divulgación científica los trabajos chinos son excelentes en una gran variedad de campos, entre ellos la inteligencia artificial.
El avance chino es una realidad que todos los países del planeta deberán considerar para implementar medidas que eviten este predominio. La Argentina como los otros países de la región deberían limitar esos vínculos y hacer como Italia ha hecho en estos días de controlar la intervención China en la empresa de neumáticos Pirelli, ámbito en el que a través de la inteligencia artificial está avanzando para quedarse con el paquete accionario mayoritario.
