En momentos en que se prevé la continuidad de los bajos caudales de agua en los ríos locales a consecuencia de las escasas nevadas que hubo durante la temporada invernal en la alta cordillera, surge la necesidad de mantener en óptimo estado la red de riego para evitar que el agua que se vuelca a los canales, acequias y demás cauces secundarios se desperdicie. Más allá de que desde las áreas oficiales como el Ministerio de Infraestructura y el Departamento de Hidráulica hayan implementando una serie de medidas para monitorear el uso que se le dará al agua, y de haber previsto una serie de mejoras en la red de riego para optimizar la distribución en todo el ámbito provincial, se detectan otros problemas más domésticos como el de la gran cantidad de residuos que a diario son arrojados a los cauces sin considerar que con esa práctica se está perjudicando el aprovechamiento que se le tiene que dar al agua, especialmente en el valle de Tulum, Ullum y Zonda, que es el área más intensamente cultivada de la provincia y donde reside la mayor población de San Juan.

Con un pronóstico de derrame del río San Juan para la temporada de verano 21-22 que no superará los niveles registrados hasta ahora, nuestra provincia se encamina hacia otro año de sequía, período que se podría llegar a extender durante los próximos 10 años según la observación de destacados expertos que están analizando el fenómeno. Es lógico que con este comportamiento de los pronósticos habrá menos agua por los canales y que cualquier obstáculo perjudicará el riego de cultivos y de la forestación en general, incluyendo al arbolado público que, como se informó hace unos días, ha sucumbido en un 30% a consecuencia de la sequía que está afectando con mayor intensidad algunos sectores de la provincia donde la red de riego no está en óptimas condiciones.

Está comprobado que los residuos que van desde desechos orgánicos y otros que incluyen plásticos o elementos tóxicos como las pilas, hasta electrodomésticos en desuso, colchones y hasta camas de hierro, son arrojados a los cauces a lo largo de casi todo su recorrido. Esta costumbre deberá ser más controlada que nunca en los próximos meses o años, ya que después de los trabajos de monda realizados en toda la red hídrica esta temporada se ha comprobado que buena parte de la obstrucción de los canales no se ha dado sólo por causas naturales, sino por la acción del hombre que todavía no llega a comprender la importancia que tiene contar con una red de canales en óptimas condiciones en momentos que el agua no puede ser desaprovechada.