De acuerdo a lo previsto por las autoridades de Salud de la Nación y conforme a la cantidad de vacunas contra el Covid-19 que están llegando al país, durante este año deberían vacunarse alrededor de 30 millones de personas, mucho menos que el total de la población argentina calculada actualmente en más de 45 millones. Este panorama conduce a una sola conclusión. Mientras no se logre vacunar a toda la población garantizando altos porcentajes de inmunidad y mínima posibilidad de contagio, no se podrán abandonar los hábitos de cuidado y protección que son de responsabilidad individual. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) barbijos y tapabocas se seguirán usando hasta que el 70% de la población mundial alcance inmunidad. De la misma manera seguirán vigente las recomendaciones referidas al distanciamiento social, el lavado de manos con frecuencia y otros hábitos vinculados a la higiene personal y al contacto que se puede establecer con personas que puedan estar contagiadas.
Sin duda la gran esperanza de superar esta instancia radica en la efectividad de las vacunas, las que de ser seguras y eficaces estarían posibilitando que la pandemia comience a extinguirse entre los años 2022 y 2023, siempre y cuando los laboratorios puedan sostener el ritmo de producción o se produzcan cambios en la composición del virus.
Por lo menos hasta el 2023 los protocolos de prevención en cada una de las actividades deberán cumplirse al pie de la letra, lo mismo que las normas establecidas para evitar aglomeraciones o reuniones multitudinarias.
La comunidad debe entender que a pesar de que se esté hablando insistentemente de la efectividad de las vacunas, habrá que seguir durante un tiempo respetando los protocolos individuales de seguridad que son los únicos que pueden evitar contagios y la propagación del virus.
Cuando se dice que no hay que relajarse en relación a las medidas preventivas vigentes, se está inculcando en toda la comunidad la implementación de acciones que, por ahora, son las únicas que evitan contagios masivos y logran mantener a raya la curva de infestados.
Es de esperar que todas estas advertencias sean acatadas por la gente y que no se caiga en un estado de indiferencia que sería muy grave para la humanidad por sus consecuencias.
Estamos ante una pandemia que está marcando récords tanto en cantidad de personas contagiadas como fallecidas y a la que hay que hacer frente con todos los medios disponibles, especialmente aquellos vinculados a los cuidados individuales que siguen siendo efectivos hasta tanto se compruebe y se difunda la inmunidad que pueda otorgar la vacuna.
