Si bien los tiempos han cambiado y algunas costumbres también, hay cosas que en nuestro país o en nuestra provincia se conservan como un legado dejado por las generaciones anteriores. La reciente celebración del Día del Padre, del domingo último, nos ha permitido redescubrir el valor que la figura paterna -se tenga presente o no- representa para todos.
Con algunas excepciones, y aunque se hayan delegado muchas funciones que ahora se comparten mucho más, en la mayoría de las familias el padre representa la columna vertebral de esa estructura basada en un vínculo de amor, respeto y solidaridad entre sus integrantes. Los agasajos, salutaciones, regalos o simplemente el hecho de haber compartido un momento el pasado domingo, son algunas de las muestras del amor de los hijos a los padres que nos hacen ver con esperanza que la familia argentina conserva valores muy arraigados que la hacen fuerte y bien estructurada.
Sabemos que el Día del Padre fue instituido en honor al Libertador General San Martín en relación a la fecha de nacimiento de su hija Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada. Que se celebre en junio correspondió a un ajuste del calendario comercial, pero esto no quita que se haya tomado la esencia del Padre de la Patria para homenajear a todos los padres en su día. Y cuando hablamos de la figura del General San Martín, nos estamos refiriendo a uno de los próceres más grandes, no solo del país sino también de América y el mundo. San Martín representa hasta la actualidad al hombre, padre de familia, que supo darse tiempo para cumplir con todas las funciones que había asumido. Fue un brillante militar que se planteó la epopeya más grande que se recuerde en el continente americano de liberar tres naciones, pero no por ello dejó de ser un excelente padre que enseñó a su hija, a través de sus "Máximas", valores esenciales, todavía vigentes, para constituirse en una persona íntegra, responsable y laboriosa, conceptos que en estos momentos cuesta sostener y en los que hay que trabajar para lograr una sociedad mejor.
En la actualidad, por los acontecimientos que todo conocemos, son muchos los padres que afrontar una difícil situación como jefes de hogar y por ser responsables de una familia a la que deben apoyar, no sólo con el sustento diario, sino también con el consejo oportuno y esa tarea tan complicada, en esta época, que es la de inculcar buenos valores en sus descendientes para que en el futuro sean hombres y mujeres de bien en beneficio de la sociedad. Sin duda que se trata de una tarea en común de ambos progenitores, como cada vez se acostumbra más, pero esto no tiene que ser motivo para que los papás se sientan desplazados y terminen desentendiéndose.
