La pandemia hizo que se retrasen reiteradamente decisiones políticas que son cruciales para la humanidad y por ello la comunidad científica, que observa con extrema preocupación el calentamiento global, señala a 2021 como un punto de inflexión para concretar decisiones gubernamentales universales a fin de asegurar la sobrevivencia de los seres vivos del planeta. Dos importantes cumbres medioambientales fueron diferidas sin fecha a pesar de los tiempos exiguos para tomar resoluciones históricas.

El año pasado debían celebrarse la reunión clave en Glasgow, Reino Unido, para evaluar la situación climática y también la convocatoria sobre la biodiversidad en Kunming, China, pero el coronavirus las sacó de la agenda internacional, como si la desaceleración de la economía por la situación sanitaria hubiese frenado las emisiones de gases de efecto invernadero que dieron lugar al Acuerdo de París.

Según la Organización Meteorológica Mundial, cuando terminó 2020 sólo 75 de las casi 200 naciones firmantes del compromiso ambiental habían presentado planes o desarrollado obras de infraestructura relacionadas con el medio ambiente. Por eso los observadores no dudan al afirmar que la respuesta al Covid-19 podría ser un ensayo general en preparación para afrontar una crisis potencialmente más mortífera, como se prevé a la alteración climática como multiplicador de amenazas.

Para la organización Médicos sin Fronteras las crisis climáticas y humanitarias son inseparables del fracaso político porque en general ningún gobierno ha podido responder a millones de personas con medidas de prevención. "Nos enfrentamos cada vez más con ideologías que burlan la evidencia científica, de la misma manera que no respetan el Derecho Internacional Humanitario", señala la ONG, al reclamar que se deben aplicar las lecciones aprendidas en la respuesta a la pandemia, sin olvidar a los denominados migrantes ambientales.

Por eso se requiere con urgencia una respuesta multilateral, multisectorial, coordinada y comprometida con determinación y mentalidad de emergencia, de manera de garantizar a la humanidad la salud de nuestro planeta como centro de un nuevo paradigma de la política. Los indicadores mundiales muestran que las temperaturas medias de los últimos cinco años son de 1,2 grados Celsius por encima del período 1850-1900 cuando la era industrial comenzó con el desenfrenado consumo de combustibles fósiles. Esta realidad ya no se puede ignorar.