Dentro de la Economía del Conocimiento hay un área que es la industria del software que ha venido creciendo en estos últimos años de manera considerable, especialmente desde el período de la pandemia del covid-19 que es cuando más proliferó el trabajo a distancia y on line. Desde ese momento hasta ahora las empresas de este rubro no han parado de crecer y ocupar mano de obra que es muy bien pagada pero que, en cierta forma, en la provincia es escasa. Estamos hablando de los programadores informáticos, una actividad cuya ocupación casi alcanza el 100%, con muchos casos de estudiantes de segundo año de la Facultad de Ciencias Exactas que ya son contratados ante la escasez de mano de obra que hay en el sector.
La conveniencia de apostar a la industria del software viene siendo promovida por este diario, en esta misma sección de opinión, desde hace varios años, cuando comenzó a nivel mundial a desarrollarse este fenómeno que en Estados Unidos dio lugar a la creación de Silicon Valley y a otros centros mundiales destinados al desarrollo de tecnologías informáticas basadas en la producción de software. En la oportunidad señalábamos la necesidad de formar un número cada vez mayor de programadores teniendo en cuenta que ya se vislumbraba el crecimiento de la actividad. También se ponía énfasis en la conveniencia de desarrollar este rubro teniendo en cuenta que San Juan es un sitio propicio para trabajar en la industria del software por parte de todas aquellas personas que no se dedican a la agricultura o la minería.
En estos momentos los números comienzan a dar la razón ya que según la Cámara de Empresas TIC (Casetic), que reúne a las empresas de Economía del Conocimiento de San Juan, a nivel local hay 41 empresas asociadas, de las cuales hay cinco que están exportando servicios o productos como programas informáticos o juegos que en estos momentos son muy demandados en el exterior.
Estas empresas tienen contratados en relación de dependencia a unos 1.000 programadores con sueldos que van de los 350 a 1.500 dólares. No obstante estos número se calcula que hay otros 500 programadores trabajando de manera independiente con empresas foráneas que también cobran en dólares y que cumplen sus funciones desde sus hogares.
La Casetic ya se ha puesto en contacto con autoridades del gobierno provincial, del área de Ciencia y Técnica, y con las universidades Nacional y Católica de Cuyo para planear el desarrollo de la actividad con el objeto de contar con la mano de obra necesaria.
El tiempo urge, lo mismo que la tarea de convencer a los jóvenes a volcarse a esta actividad que ofrece muy buenas perspectivas. Es cuestión de promover las ventajas y facilidades para que los estudiantes opten por esta área del conocimiento que puede convertir a San Juan en un polo de desarrollo de esta industria.
