Para los economistas no hay dudas sobre las consecuencias de la pandemia en el crecimiento económico mundial, con mayor o menor impacto regional, según la pericia política de diferentes gobiernos en el manejo de la emergencia sanitaria, con incidencia en la economía por la paralización productiva. Estas estimaciones podrían responder a estudios con enfoques particulares, según tendencias especulativas e interesadas, pero ahora el derrumbe lo confirma el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través del Departamento Occidental.
El seguimiento socioeconómico del organismo multilateral en América latina estima la pérdida de una década de crecimiento, al prever un ingreso per cápita en la región en 2025 similar al de 2005. Se menciona la última recuperación regional de la caída significativa sufrida durante la segunda mitad de año pasado, pero con la esperanza que tal recuperación continuara en 2021, sin embargo el freno lo pone el considerable retraso en las campañas de vacunación contra el coronavirus.
Según el informe, el FMI esperaba que la aceleración de las campañas de inmunización en esta zona acompañe el camino de la recuperación económica de Estados Unidos y de China, además de los incrementos de los precios de las materias primas, lo que redundaría en un crecimiento del 4,5% y del 5%, o sea un buen año para Latinoamérica. Pero la caída en 2020 fue del 7% y se acumulan rezados anteriores en el área social, con altos niveles de pobreza y la desigualdad en la distribución del ingreso.
América latina es una de las regiones del mundo donde se ha perdido el mayor número de días de clases presenciales, observa el Departamento, y hace un llamado a normalizar las finanzas públicas en la medida que la economía se vaya reacomodando. Y recuerda que el 60% del apoyo financiero otorgado por el FMI durante la pandemia se orientó a América latina, a través de líneas contingentes y de la extensión de algunos programas.
Si aplicamos el análisis continental de organismo a la situación de Argentina, antes y después de la crisis sanitaria, nos ubica con precisión en los males que originan esta caída del crecimiento sin precedentes. La lenta y polémica vacunación contra el covid-19, los prolongados aislamientos sociales con paralización del aparato productivo, la mayor cantidad de días perdidos en las clases presenciales y el descontrol de las finanzas púbicas, pareciera que nuestro país es el vórtice de un colapso imparable.
