Al disertar ante empresarios, el ministro de Producción de la Nación afirmó que las inversiones no llegan porque la rentabilidad no es la esperada respecto del riesgo, por lo que el Gobierno está avanzando en medidas destinadas a mejorar los costos energéticos y logísticos y para bajar la presión tributaria.
Francisco Cabrera ha confirmado una perogrullada, con el agregado de que existen buenas intenciones políticas para que la economía no sólo dependa del consumo sino también de la inversión y de las exportaciones. Reconoció que por las distorsiones y los costos internos, el país sólo exporta el 11% de su PBI, reflejo del freno que impone el valor de la energía, la precaria infraestructura que encarece la logística y los impuestos distorsivos.
Los riesgos reales, o potenciales, que prevén los inversores son muchos más debido al arrastre de las políticas populistas de la última década que ponen al actual gobierno en un callejón sin salida. La herencia del gasto público más alto de la historia y, consecuentemente la presión impositiva a niveles de exacción son desafíos que debe resolverse con productividad, pero no es el único contexto preocupante. Deben considerarse los paros intempestivos, las provocaciones del piqueterismo y las presiones mafiosas, como las de los caciques mapuches que exigen a las petroleras una "contribución" de cinco millones de pesos por cada pozo que se perfore en Loma de la Lata, Neuquén, la tierra de sus ancestros. Todo esto sin considerar que gozamos de un mes de feriados anuales para estimular el turismo, más los incontables asuetos provinciales y municipales.
Por eso la ecuación de costos-beneficios no cierra. No es como sostiene el Sindicato Plástico local al culpar a la apertura de las importaciones por la nueva crisis de la fábrica Itec, que amenaza los puestos de trabajo. La terminal automotriz que ha resuelto traer los mazos de cables de Brasil y no comprarlos en San Juan tiene la misma actitud de aquel que cruza la cordillera a comprar ropa y electrodomésticos en Chile.
Es el costo argentino el determinante por las distorsiones de la cultura prebendista, del trabajo en negro y la del menor esfuerzo enarbolado como una conquista social.
