El ministro de Educación de la Nación, Jaime Perzcyk, ha declarado que la idea es que este año sea de reparación en el ámbito escolar para que no quede ningún chico fuera de la escuela, y este concepto se observa con la flexibilización en el secundario de manera de promover a alumnos hasta con cuatro materias previas, como se dispuso en San Juan, entre otras provincias.
Pero las pautas acordadas en las reuniones ministeriales son orientativas y la política doméstica las ordena según la gestión educativa de cada provincia. Es así como en Santa Cruz el Consejo Provincial de Educación resolvió que todos los alumnos secundarios de colegios públicos y privados pasen de año sin importar cuántas materias hayan aprobado en 2021.
La medida de la gobernadora Alicia Kirchner dejó de lado la resolución del Consejo Federal de Educación, que fijó como requisito mínimo para pasar de curso la aprobación del 70% de los contenidos priorizados, considerados elementales en cada materia. Para Santa Cruz es la forma de garantizar la continuidad formativa de los estudiantes y fortalecer la formación integral de las personas, dice.
El trasfondo es que desde hace años esa provincia no logra la continuidad del ciclo escolar y sin contar la pandemia. Ya en 2017 los conflictos salariales con los gremios docentes generaron más de 100 días consecutivos de escuelas cerradas y, en paros posteriores, nunca se logró el desarrollo regular de las clases. Y los alumnos santacruceños fueron los últimos del país en reincorporarse a las aulas el año pasado.
En Santa Fe ocurre algo parecido en medio de la negociación fallida del gobierno de Omar Perotti con los gremios docentes que declararon un paro de 48 horas esta semana y otro similar para la que viene. Como salida se dispuso que todos los estudiantes de primer año pasen a segundo sin importar cuántas materias pendientes tengan, las que se transformarán este año en "nuevas currículas con contenidos prioritarios+. Y en las escuelas técnicas se permitirá hasta seis previas para pasar de año.
Sin importar el daño que se hace a la formación de los chicos, más si van a seguir carreras terciarias o universitarias, las decisiones apuntan a fines estadísticos para disimular el fracaso de las políticas educativas, a partir del cierre de las escuelas por la cuarentena interminable.
