Desde el punto de vista de la cultura y el esparcimiento los municipios tendrán que tomar esta temporada una complicada decisión: realizar o no las tradicionales fiestas departamentales, que hasta el año pasado se hacían contando con la colaboración económica del Gobierno de la provincia, pero que de acuerdo a la política de reducción de gastos que rige en todo el ámbito oficial, en esta ocasión no se contará con ese apoyo fundamental.
Si bien hasta ahora desde el área de Turismo y Cultura de la provincia no se ha mencionado nada todavía sobre la política que se implementará en relación a esos festivales, sería conveniente que las comunas fueran previendo con anticipación, austeridad y mucho ingenio de qué manera se pueden llegar a concretar estas celebraciones que incluyen desde los festejos del presente fin de año, los festivales de la temporada de verano y demás eventos a desarrollarse durante el resto del año. Estas manifestaciones son propias de las distintas jurisdicciones departamentales, donde se las espera como un factor de entretenimiento y recreación, y como un atractivo al turismo que llega a la provincia en diferentes momentos.
Recurrir a los valores locales de la danza, el canto y la actuación, es una de las formas de organizar estos eventos, sin necesidad de tener que hacer costosas contrataciones. Lo mismo que acudir al comercio y la industria local para que sean estos sectores los que se encarguen de la infraestructura de los festivales, en colaboración con la comunidad, a través de las uniones vecinales y entidades de bien público, que pueden llegar a sumarse a la organización dándole un carácter más solidario.
Fiestas como la de la Semilla y la Manzana, en Iglesia; de la Uva y el Vino, en Caucete; la de Santa Lucía, en el departamento homónimo y la del Chivo, en Valle Fértil, junto al festejo del Carnaval en Chimbas o la del Carrerito Sanjuanino en 25 de Mayo, son algunas de las más populares que hasta ahora -a excepción del período de pandemia- siempre se han realizado resultando infaltables en el calendario de festividades.
En esta nueva etapa y a escasos días de haber comenzado la nueva gestión de gobierno hay dos municipios que se han animado a realizar sendas fiestas; la de Santa Lucía y la del Carrerito en 25 de Mayo. El resto de las comunas está considerando el tema aunque hay algunas que ya han adelantado que no las realizarán como el Carnaval de Chimbas y la Fiesta de la Uva y el Vino en Caucete.
Sin duda que el momento actual no es el más propicio para pensar en grandes realizaciones, pero con el apoyo de las respectivas comunidades y en un común acuerdo se puede llegar a idear festivales de esencia local, donde valores artísticos propios de cada rincón de la provincia formen parte de cada espectáculo.
El sentido solidario debe estar siempre presente en estas iniciativas como motor principal de cada realización a fin de que sea la propia comunidad la que se beneficie de estos eventos populares.
