Los equipos técnicos que trabajan para descubrir periódicamente nuevas variedades en distintos rubros de la producción frutihortícola saben que todo el esfuerzo que están realizando tendría un mayor impulso si se avanzara en la capacitación de los recursos humanos y se incentivara un poco más las líneas de investigación que se están siguiendo dentro de los denominados bancos de germoplasma.

El trabajo que se realiza actualmente en las parcelas de experimentación que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) posee en Pocito, entre otras localizadas en departamentos como Caucete y Sarmiento, y el aporte que desde hace tiempo efectúa el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y DIARIO DE CUYO, a través de las páginas del Suplemento Verde, está dando sus frutos al contarse en estos momentos con más de 70 variedades de uva de mesa, pasas y mostos, además de frutas y hortalizas y olivos que están en análisis y experimentación con el objeto de obtener productos superiores, como es el caso de las uvas de mesa y pasas sin semillas o de los vinos provenientes de variedades patrimoniales producto de las uvas criollas de cepas fundacionales que están siendo clasificadas para establecer su origen y características, y evitar que se pierdan en el tiempo como ha ocurrido con algunas variedades que ahora se hace dificultoso encuadrarlas en los registros actuales.

Todo este trabajo está basado en desarrollos genéticos propios a nivel local que se deben seguir promoviendo para que la provincia alcance un nivel de excelencia basado en mantener en el tiempo semillas que por sus características y calidad contribuyan a nuevas plantaciones. Entiéndase por semilla a todas aquellas plantaciones de las que se puede reproducir otros ejemplares como por ejemplo las estacas de cualquier forestal, un trozo de papa con su correspondiente tubérculo, el barbecho de una cepa o una estaca de rosa de la que saldrán nuevas plantas.

Además del centro de experimentación del INTA en Pocito, hay otros centros de investigaciones dependientes del organismo que funcionan en Caucete, donde se están realizando interesantes avances, otro en Sarmiento, con más de 33 variedades en estudio y otros centros menores en San Martín, Valle Fértil y en dependencias de la Escuela de Enología. En varios de estos centros también se está avanzando con los tomates y cebollas ante la necesidad de descubrir nuevas variedades más resistentes a la falta de agua y de mejor aspecto para el público consumidor.

Todos esto está a cargo del INTA y es supervisado por el INV y el Inase (Instituto Nacional de Semillas), órganos que desde 1973 cumple una tarea relevante, pero a los que todavía les falta un mayor desempeño para seguir avanzando en el descubrimiento de nuevas especies o variedades.