Las limitaciones de las escuelas rurales por el propio medio en que se encuentran, la mayoría carentes de servicios básicos, encontró mayores obstáculos para dar continuidad a la enseñanza durante la pandemia debido a la falta de conectividad para suplir las clases presenciales. Sin embargo en San Juan se lograron metas históricas con las primeras promociones de alumnos secundarios en los distritos Bermejo y El Encón, con lo cual los chicos de estos pueblos alejados terminaron con las frustraciones o el éxodo para alcanzar un título que les abrieras las puertas al futuro.
En Bermejo, la Escuela República Argentina incorporó en 2017 el secundario, superando las limitaciones de cursar solamente el ciclo básico, hasta tercer año, sin más opciones que continuar estudiando en la ciudad de Caucete, a 75 kilómetros de distancia, pero sin colectivos, o buscar alguien que los aloje lejos del pueblo, algo imposible para los padres que subsisten en un medio hostil.
En El Encón, departamento 25 de Mayo, a 129 km de nuestra ciudad, se planteaba igual situación hasta la creación de la Escuela Secundaria Juan Carlos Navarro, donde también concurren chicos de la zona limítrofe de Lavalle, Mendoza. En ambos casos la educación secundaria fue titánica para docentes y directivos que debieron enfrentar a la ausencia de Internet con guías impresas que les llevaban a los alumnos, en un recorrido de ida y vuelta por los puestos, para avanzar en los contenidos.
La euforia de los adolescentes de Bermejo los impulsa a continuar estudiando distintas carreras y uno de ellos ya consiguió una beca de una fundación para estudiar Turismo, en Mendoza. No hubo ninguna deserción y estas experiencias, sustentadas en la Ley Nacional de Educación 26.206, junto con las normas provinciales, permiten dar un paso significativo en términos de derechos en función de la ampliación del acceso, permanencia y terminación de la educación secundaria hasta en los lugares remotos del país.
Según la Unicef, hace dos años 93.000 adolescentes argentinos estaban fuera del secundario por habitar zonas de difícil acceso y para hacer frente a esta deuda aconsejó un modelo educativo creado en Río Negro con las escuelas secundarias rurales mediadas por Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC). Es que por medio de la tecnología los chicos puedan terminar el ciclo sin dejar a su familia y su comunidad, un modelo que requiere el enlace de la conectividad y los medios electrónicos como herramientas pedagógicas.
