La provincia ha configurado un sistema de salud que a manera de anillos concéntricos va aumentando la complejidad de sus prestaciones a medida que se acerca al centro, en este caso representado por los dos grandes hospitales como son el Guillermo Rawson, en el departamento Capital, y el Marcial Quiroga, en Rivadavia. Conforme a esta estructura se observa que las zonas alejadas carecen de prestaciones de alta complejidad y, lo que es más grave, de algunas prestaciones básicas que las comunidades requieren, en ocasiones, con gran y urgente necesidad. Hay casos médicos que se presentan en los departamentos alejados, ya sea por accidentes o patologías diversas, que deben ser resueltos con la mayor celeridad y para los cuales no queda otra opción que recurrir a la derivación a los hospitales centrales, lo que se hace en ambulancias de la red de emergencia 107 o, en ocasiones muy especiales, utilizando el helicóptero sanitario. Son estos casos los que están señalando la necesidad de fortalecer el sistema sanitario y de prestaciones en departamentos como Calingasta, Iglesia y Valle Fértil y otras zonas de la provincia que, si bien no cuentan con grandes poblaciones como el Gran San Juan, precisan tener atención urgente y de patologías más complejas sin necesidad de trasladarse a la Capital.

En el transcurso del año se han producido situaciones complejas en departamentos alejados que dieron lugar a acciones de emergencia con traslados urgentes de casos que podrían haberse resuelto en el lugar de origen. Hay un agravante en toda esta situación, y es que en esos sitios no se puede contar con la medicina privada como alternativa, lo que sí ocurre en los departamentos más cercanos o del Gran San Juan. Si bien en departamentos como Iglesia y Jáchal el 50% de la población cuenta con obra social, la parte privada no está desarrollada por lo que no está en condiciones de ofrecer internaciones ni prestaciones de alta complejidad que ayudaría a paliar la situación. 

En tanto no se avance con el acondicionamiento y equipamiento de los hospitales de la periferia, tanto en recursos técnicos como humano, el esquema seguirá funcionando de la misma forma, un problema que es crónico y al que nunca se ha dado una solución de fondo. En tanto las derivaciones no cesarán, situación agravada en estos momentos por la gran afluencia de pacientes a los hospitales centrales debido a los inconvenientes económicos-financieros que están afrontando clínicas y sanatorios privados.

Hasta ahora los hospitales de Caucete, Angaco, Albardón, Pocito y Media Agua son los más alejados que cuentan con quirófano equipados para prestaciones de especialidades quirúrgicas como cirugía general, ginecología y algunos casos de traumatología. Pero esto, evidentemente, no alcanza a cubrir las necesidades, lo que queda demostrado por el alto índice de traslados a los dos grandes centros de salud que se registran a diario.