El proceso de recuperación de la economía del país tiene implícito algunos desafíos como el de restablecer la matriz productiva equilibrando la actividad de las empresas de servicios con las de bienes. Este objetivo debe ser alcanzado ya que las primeras superan al segundo grupo en una relación de dos a uno, al alcanzar las 426.533 sobre un total de 565.024 empresas registradas ante la AFIP

El fenómeno queda explicado si tenemos en cuenta que con la recesión de 2016, desaparecieron muchas pequeñas empresas de servicios que no pudieron mantener a su personal y que debieron cerrar sus puertas. En este caso fue más grande la incidencia que tuvo el cierre de la empresa que el del personal que quedó sin trabajo, ya que la mayoría de esas pequeñas empresas tenían plantas de empleados muy pequeñas o eran manejadas por familiares. Con las empresas productoras de bienes ocurrió lo contrario. Cuando alguna de ellas se vio en obligación de cerrar se afectó a mucha gente, con una gran incidencia social.

Con la incipiente recuperación de la economía muchas de esas pequeñas empresas de servicios volvieron al ruedo, pero sin incidir notoriamente en la creación de fuentes laborales. Sin embargo a las empresas del sector de bienes, como la industria, la construcción o la agricultura, les está costando un poco más restablecerse y se han quedado en número respecto de las de servicios.

Los analistas sostienen que no es de extrañar que haya más empresas en el rubro de servicios que en la producción de bienes, precisamente porque en el sector servicios hay menos empresas grandes que en la producción de bienes. Sólo el 1,8% de las empresas de servicios son grandes empresas contra el 21,5% de las empresas productoras de bienes.

Habrá que recoger el guante respecto a este nuevo desafío de la economía y fomentar las empresas productoras de bienes por sobre las de servicios. Si bien los servicios son fundamentales para el normal funcionamiento del país, en este momento se precisa promover la actividad productora de bienes para fortalecer el desarrollo económico. La reducción de la presión impositiva junto a otras medidas como la reducción de los aportes patronales y otras de carácter promocionales, pueden contribuir con ese despegue.