Desde que existen los servicios de Internet, y en particular la expansión de las redes sociales, los operadores de las diferentes plataformas defendieron la libertad de expresión como uno de los derechos fundamentales de las personas y las naciones democráticas han presionado a los regímenes totalitarios para impedir censuras y limitaciones de uno de los servicios de la globalización más eficientes.
Pero como nada es perfecto cuando existen libertades absolutas, las redes son arma de doble filo tanto en la veracidad de lo que se expone ya sea por ignorancia, desinformación o malicia, que los reclamos a los prestadores se han potenciado por cuestiones personales hasta llegar a la justicia. De allí los controles y las limitaciones impuestas para evitar el acoso, las noticias falsas y el contenido impulsado por el odio.
Se explica así la decisión de la compañía Twitter Inc de prohibir la publicación de fotografías y videos personales cuando no tengan el consentimiento manifiesto de los individuos involucrados, en particular si las imágenes tienen el potencial de violar la privacidad individual, provocando daños emocionales o físicos. Se observa que estos daños pueden ser mayores en las mujeres, los activistas, los disidentes y los miembros de comunidades minoritarias.
De todas maneras Twitter dejó en claro que las restricciones no se aplican a figuras públicas o individuos cuando los medios y el texto del tuit que los acompaña son de interés público o agregan valor a esas exposiciones, por lo cual los políticos, los miembros de la farándula y los ricos y famosos seguirán sus desencuentros, polémicas y escándalos en boca de todos.
Quien acaba de dictar la nueva norma es el director ejecutivo de la empresa, Parag Agrawal, que busca eliminar la práctica conocida como "doxing", o la publicación de material comprometedor para una persona que queda identificada ante un público anónimo, generando hasta campañas de acoso o chantaje. De esta manera se complementa la anterior prohibición de publicar datos con número telefónico, correo electrónico, o documento de identidad.
Es positivo este control del prestador luego de haberse debatido durante años el derecho de los usuarios de Internet a apelar a las plataformas para que asuman la responsabilidad cuando terceros aprovechan la libertad de expresión para difundir material no autorizado, más si hay una intencionalidad maliciosa.
