El aumento constante del precio de los combustibles, los mayores costos que implican mover un automóvil y otros factores vinculados a las malas condiciones económicas del país, hacen que progresivamente por las calles de nuestra provincia se vean más rodados menores que la gente elige como medio de transporte, para movilizarse de un lugar a otro.
Así como hay avenidas y calles en las que este tipo de tránsito no constituye ningún problema, por contar con vías apropiadas como las bicisendas, hay otras en las que el peligro es constante, ya que los conductores de motos, bicicletas o monopatines no les queda otro remedio que compartir la calle con vehículos mayores, que en ocasiones los colocan en situaciones peligrosas y comprometidas.
Si bien las motos y las bicicletas siempre han sido objeto de advertencia o de toma de conciencia de que son vehículos expuestos a cualquier tipo de accidente, ahora se suman las motos eléctricas o los monopatines, que están siendo incorporados por mucha gente joven, que utiliza este medio de transporte por su economía y practicidad. Para estos vehículos todavía no hay normas regulatorias que contemplen su presencia en las calles, por lo que quienes circulan en ellos se exponen a situaciones que no están contempladas.
Un accidente ocurrido recientemente en Avenida José Ignacio de la Roza y calle Agustín Gnecco, entre un joven que iba en monopatín y una camioneta que lo impactó, puso de manifiesto la diferencia de tamaño entre un vehículo y otro y el peligro que implica este tipo de colisiones.
Si bien las motos y bicicletas son vehículos que están contemplados en la Ley Nacional de Tránsito, como vehículos o rodados menores con normas establecidas para su circulación basadas en el uso del casco, luces reglamentarias y otros requisitos, no sucede lo mismo con los monopatines, que no están contemplados dentro de la legislación en vigencia, ni a nivel provincial o municipal. Son vehículos que tanto pueden circular por la calle, como por una bicisenda o por las veredas, lo que también pone en riesgo a los peatones que en ocasiones se encuentran imprevistamente con ellos.
Habrá que ponerse a trabajar decididamente en establecer normas de circulación para estos nuevos vehículos que, cada vez, se ven más en la vía pública, tanto para darle seguridad a los que transitan en ellos como para el resto de la gente y conductores que ahora los encuentran por cualquier calle, en cualquier zona de la ciudad.
Junto a esta situación también conviene señalar que es necesario ejercer un mayor control en los otros rodados menores como bicicletas y motos, exigiendo que se cumplan las normas estipuladas para la circulación, especialmente respecto a la moderación de la velocidad, el respeto por los demás y la prudencia al circular en la vía pública.
