A la luz de los últimos acontecimientos políticos y la situación económica, la discusión parlamentaria el proyecto de Presupuesto nacional para el año venidero se ha transformado en una especie de herramienta electoral porque todo se analiza con miras al impacto de los números en el bolsillo del votante. La oposición, que rechaza todo o pone objeciones sistemáticamente, ha tenido su propia interna, señal evidente de las incoherencias de sus bancadas.

Por ejemplo en la presión del Frente Renovador al Gobierno para que aumente el impuesto a los Bienes personales sobre los activos que se posean en el exterior ha sido un detonante. Modificar la alícuota de la ley del blanqueo de capitales del 0,25% para llevarla al 1%, como pretendía el massismo, defraudaría la confianza de quienes aceptaron las reglas de juego fiscales. Finalmente todo quedó como estaba en el borrador.

Pero el peronismo va por más y pide al Poder Ejecutivo un nuevo proyecto de Presupuesto ya que estima que a la luz de la nueva política monetaria las planillas enviadas han perdido vigencia, aún cuando el arreglo con el Fondo Monetario Internacional está incluido en el documento tentativo. En otras palabras, la oposición mayoritariamente le pide al Gobierno que retire del Senado todo el proyecto presentado y lo devuelva actualizado con los detalles de la nueva gestión de Hacienda y del Banco Central.

También se plantearon objeciones al artículo 118 del texto presentado en el Senado por las transferencias de las utilidades del Banco de la Nación al Tesoro Nacional, no obstante que tales utilidades líquidas son aportes de rutina. Incluso este año el giro del banco será de 20.000 millones de pesos, según la actual ley de Presupuesto, de acuerdo a lo resuelto por el directorio de la entidad en cuanto al fondo de reserva legal.

Lo grave es que por chicanas políticas se trabe en el Parlamento una ley de cálculos de gastos y recursos para el próximo período que es fundamental. Debe recordarse que el Gobierno está empeñado en lograr el equilibrio fiscal y por primera vez en diez años se ha presentado un proyecto de Presupuesto para el año venidero con equilibrio fiscal primario en las cuentas públicas.

Hay que valorar también el apoyo recibido por el Presidente de la mayoría de los gobernadores provinciales para darle viabilidad al Presupuesto en cuestión.