La escasez de mano de obra para levantar las cosechas, un problema agudizado en los últimos tiempos en las economías regionales debido a la generalización de los planes sociales en los trabajadores temporarios, ha sido solucionada por decisión oficial de manera que el beneficiado pueda trabajar sin perder la ayuda estatal. La fórmula de compatibilidad fue solicitada oportunamente por los productores rurales y encontró eco en el Gobierno nacional.

El DNU presidencial soluciona la precariedad laboral de unos 250.000 trabajadores "golondrina" afectados a diversas cosechas, incluida la vendimia, en distintos lugares del país, que obtuvieron ayuda a través de diferentes programas de asistencia familiar y se negaban a trabajar en el campo por temor a perder esos planes. En muchos cultivos la mecanización para levantar los frutos no es factible y el productor no tenía otra alternativa que perder su esfuerzo anual.

La Confederación Argentina de la Mediana y Pequeña Empresa (CAME) impulsó uno de los principales pedidos para solucionar la incompatibilidad de los obreros que preferían no trabajar por temor a perder los planes por ocuparse en una tarea de pocos meses. Las consecuencias de la falta de trabajadores rurales impactan en la baja productividad de cultivos como la cereza, las frutas de carozo, el ajo, el tabaco, las pomáceas, el té, la vid, y el olivo entre otras.

En épocas de cosecha alrededor de 625.000 trabajadores temporarios se movilizan en el país y las producciones de las economías regionales emplean hasta un 75% de estos obreros en tiempos de cosecha, por lo que en años atrás se observaba el traslado de familias enteras de una zona a otra y, en el caso de nuestra provincia, la llegada puntual provenía del Norte, incluyendo mano de obra boliviana.

Según el decreto, los trabajadores golondrina tendrán garantizada la ayuda estatal mientras desempeñan sus labores bajo la modalidad temporal con los beneficios no contributivos que les correspondan. La fórmula abre la posibilidad de la transferencia paulatina de los planes sociales hacia el trabajo digno. La economía argentina no puede vivir en una emergencia permanente resignando puestos de trabajo.

Debe recordarse que estas ayudas se crearon para atender necesidades sociales en un tiempo perentorio y, lejos de cesar, fueron en aumento de la mano del populismo de manera que generaciones enteras quedaron marginadas de la cultura del trabajo.