Las expectativas de los usuarios que especulaban durante la cuarentena con el impacto en la Argentina del desplome mundial del petróleo en sus dos referencias del mes pasado, el WTI norteamericano que llegó a tener cotización negativa, y el Brent internacional también con una caída histórica, quedan frustradas al cargar combustible en nuestro país. El denominado "barril criollo" ha vuelto para quedarse, por lo menos hasta el 31 de diciembre venidero, según la vigencia del DNU que lo impone frente a insalvables urgencias fiscales y de sostenimiento de las fuentes laborales de la actividad.
El valor de 45 dólares de la cotización local tiene previsibilidad para dar lugar a inversiones como las de Vaca Muerta, que con los valores internacionales del crudo resultaba económicamente inviable y la desaparición de más de 130.000 trabajadores. Además proteger la rentabilidad de las empresas energética locales, ya de por si al borde del quebranto por una reducción del consumo del 90% en combustibles líquidos por el aislamiento social, y el reflejo en la carga tributaria si se considera que la mitad del valor de un litro de nafta premium son impuestos. Mucho más grave hubiese sido la repercusión en las provincias petroleras, que ajustan sus presupuestos anuales estimando las regalías.
Es así que no sorprende el respaldo de todos los sectores vinculados a la actividad, particularmente de los sindicatos petroleros que han aceptado una reducción salarial al 75% de los convenios para frenar los despidos y suspensiones. En igual medida lo hicieron las otras organizaciones patronales y del personal dependiente al primar la necesidad de sostener el autoabastecimiento de hidrocarburos, el empleo y la seguridad energética del país, premisas señaladas en el decreto correspondiente. El aliciente para los consumidores será el congelamiento tarifario, un consuelo importante ante el colapso económico dejado por la crisis sanitaria.
Los 45 dólares del barril criollo no es un valor caprichoso sino surgido del consenso entre el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, con las compañías productoras, las refinadoras y las provincias con recursos hidrocarburíferos hasta llegar a esa cotización fija, aunque mirando de reojo la situación global a fin de sostener la cotización de referencia del crudo local. No había otra salida, más allá de la puja predatoria de Rusia y Arabia Saudita y del aparato productivo mundial colapsado por la superproducción y la incidencia de la pandemia con volatilidad de precios y enfrentamientos políticos en ese escenario económico.
Si se tiene que graficar el caótico cuadro del petróleo internacional con respecto a la Argentina, basta señalar que Vaca Muerta sería imposible con un barril de 40 dólares y el fin de una de las mayores esperanzas de riqueza nacional.
