Así como la pequeña Estonia, una de las antiguas repúblicas soviéticas a orillas del mar Báltico, comprende a la sociedad digital más avanzada del mundo, la Argentina se enfrenta en estos momentos con la necesidad de lograr de manera urgente un efectivo ordenamiento del Estado, en base a un proceso de modernización de sus estructuras que le posibilite un estado más eficiente y efectivo en sus funciones específicas.

Quienes han visitado este país europeo coinciden en señalar que mientras se viaja en el tranvía o se espera el turno en la sala de espera de un dentista, un ciudadano puede navegar por internet sin ningún inconveniente o hacer la compra semanal, pero lo que es más asombroso es que desde esos mismos lugares también pueden renovar su pasaporte, firmar un documento o crear una empresa. Sin duda Estonia resolvió poner la tecnología por bandera convirtiéndose en un estado eficiente y creando mejores condiciones de vida a la gente.

En parte, es lo que Argentina necesita. Estamos en un país donde cualquier trámite demora mucho más que en cualquier otro. Por ejemplo para abrir una empresa, mientras en Estonia se lo puede hacer en un día desde una computadora personal, en Argentina se necesitan aproximadamente 25 días, es decir unas cuatro veces más que en EEUU y en Chile.

En el ámbito local una de las reparticiones más burocráticas es el Ministerio de Educación de la provincia donde hay trámites que pueden llegar a demorar de uno a tres años. También suele ser muy burocrática el área de autorización de bomberos, Salud Pública o los municipios a la hora de gestionar la apertura de un negocio, oficina u otro emprendimiento.

La informatización y la programación de software para aplicarlos a la labor interna de la administración central y a la atención al público, son dos factores claros en la eficientización de la tarea que debe cumplir el gobierno. Toda la tecnología que se pueda disponer en este momento debe incorporarse con el convencimiento de que en poco tiempo más se podría contar con un Estado mucho más eficiente, atento a todos los requerimientos de la población.

No debe haber duda en la utilización de la inteligencia artificial para sistematizar tareas que habitualmente realizan los empleados, con la posibilidad de cometer errores o someter al ciudadano a largas esperas.

Dentro de la informatización es necesario que el gobierno, en sus distintas áreas, equipe las oficinas con computadoras y unidades centrales de procesamiento (CPU) de última generación para disponer de recursos técnicos apropiados. De la misma manera es necesario implementar una política de capacitación del personal asignado a las áreas de informática, de manera de evitar la improvisación.

Ordenar el Estado no debe implicar ni aumentar el número de empleados que tiene el gobierno en sus distintos estamentos, ni de reparticiones. Por el contrario, en algunos casos debería prever una reducción del personal y el congelamiento estricto de las vacantes.