El mundo ha quedado virtualmente desprotegido de una eventual guerra nuclear tras el anuncio del presidente ruso Vladimir Putin de suspender el cumplimiento por parte de su país del START III o Nuevo START, último tratado de desarme nuclear que estaba vigente entre Rusia y EEUU. Este pacto fue firmado en 2011 y renovado por cinco años en 2021, con el objeto de limitar el número de cabezas nucleares de largo alcance y el uso de misiles capaces de transportar armas atómicas. De todas manera, Rusia en estos últimos años no había estado dando real cumplimiento al acuerdo, al oponerse a las inspecciones rutinarias que debían realizarse periódicamente en su territorio para determinar el número exacto del arsenal nuclear en su poder.
La gravedad de esta medida radica en que, una vez más, Rusia se atreve a transgredir el orden impuesto por la comunidad internacional, en este caso respecto a la limitación de armamento nuclear, y marca el camino para que otras potencias en materia nuclear hagan lo mismo, desobedeciendo este orden impuesto, único recurso que garantizaba hasta ahora un cierto equilibrio en las relaciones internacionales de los países.
Los países con mayor poderío nuclear, en cuanto al número de ojivas nucleares declaradas que poseen, son: Rusia, 5.977 cabezas nucleares; EEUU, 5.428; China, 350; Francia, 290; Reino Unido, 225; Pakistán, 165; India, 160; Israel, 90; Corea del Norte, 20 cabezas nucleares.
El anuncio de Rusia pone en peligro la paz mundial, ya que alienta a todas las demás potencias nucleares a desconocer acuerdos e incrementar la producción de armas nucleares a niveles muy peligrosos para la humanidad.
Si bien Putin al anunciar la suspensión del pacto aclaró que su país aún no se retiraba totalmente del tratado, sino que simplemente suspendía su participación, se sabe que ha dado orden a sus altos mandos militares de reanudar las pruebas nucleares si EEUU hace lo mismo.
El incumplimiento de Rusia al tratado es evidente ya que se conoce que tiene más ojivas de las que autoriza, lo mismo que el número de lanzadores y bombarderos pesados cuyo número es más que suficiente como para destruir la vida humana en la Tierra.
De ahora en más, cualquiera de los conflictos que existen o que se están suscitando en el mundo, como la situación en Ucrania, el ataque chino a Taiwán, la tensa situación que se vive en países del Golfo Pérsico, el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, la situación de Irán, Yemen, Etiopía, República Democrática del Congo y de los Grandes Lagos, en Haití y Pakistán, pueden ser desencadenante de un conflicto nuclear, con la intervención de las grandes potencias.
Restablecer el Nuevo SART como medio de control de las potencias nucleares es imprescindible y necesario en este mundo actual signado por permanentes conflictos. Las naciones deben entender que sin reglas que controlen la irracionalidad de algunos líderes no se logrará garantizar la paz y se mantendrá al mundo en vilo, ante una amenaza permanente.
